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UPTC, por encima de Los Andes y la UIS en revistas indexadas

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Vicerrector de investigaciones Enrique Vera afirma que se 
intentará ampliar el número de publicaciones y mejorar 
su escalafón. Foto | Hisrael Garzonroa

Superada solo por la Universidad Nacional, la Javeriana y la de Antioquia, la UPTC es la cuarta universidad con más revistas indexadas en Colombia, según el nuevo ranking que sobre el particular ha divulgado Colciencias, luego de una profunda revisión de la calidad y la pertinencia de estas publicaciones que venían proliferado sin el rigor necesario; en estas condiciones, la UPTC queda con nueve revistas reconocidas en las categorías B y C; para el caso de Boyacá, solo la Universidad Santo Tomás logra clasificar una revista en la nueva clasificación.

En Colombia había más de 500 revistas indexadas, ordenadas en las categorías A1, A2, B y C; ahora quedaron 245, menos de la mitad. Colciencias, para darle más cualificaron a las revistas presentó un modelo el año pasado donde tenía en cuanta indicadores internacionales, que utilizan las bases de datos como el Índice de Citación, que  no lo tenía en cuenta el modelo que existía hasta el año pasado, según Conciencias.

La nueva clasificación

A este nuevo modelo se sometieron las universidades y sus revistas, conociéndose los resultados a mediados de septiembre, en los cuales a la UPTC le fue muy bien: de 13 revistas existentes, quedó con 9, que es un porcentaje bastante alto, quedando como la cuarta universidad con más revistas indexadas en Conciencias, tal como lo destaca su vicerrector de investigaciones, Enrique Vera, persona que ha estado al frente de este cargo la mayor parte del tiempo durante los últimos diez años. ´Por arriba está la Universidad Nacional con todas sus sedes; la Universidad Javeriana, y la Universidad de Antioquia, y de cuartos nosotros, por encima de otras universidades de mucho prestigio como Los Andes y la UIS´, resalta el Vicerrector.

Preguntado el funcionario sobre la importancia de estos resultados, responde que eso significa muchas cosas: ´más oportunidad para la universidad,  posibilidades de mejorar el ranking de la universidad por las revistas que tiene indexadas, más oportunidad para los investigadores que puedan publicar en otras revistas por el tema de manejo con los editores; mayor visibilidad de la universidad a nivel nacional e internacional, porque ahora debemos propender porque nuestras revistas tengan una mayor visibilidad internacional.

Otro aspecto muy positivo de este resultado es que la mayoría de revistas colombianas quedaron clasificadas en las categorías B y C y de las nueve reconocidas en la UPTC, tres se incluyeron en B y seis en C. ´Eso indica que se hizo un trabajo juicioso por parte de los editores y el Comité Editorial que tiene cada editor; cada editor tiene un grupo de personas que le ayudan, quienes hicieron un trabajo muy juicioso´, elogia y reconoce Enrique Vera, destacando que ´la Vicerrectoría de Investigaciones colaboró con todo el proceso de asesoría, de atender las convocatorias, de buscar los puntos importantes para que las revistas quedaran en los sitios donde quedaron. Pienso que este trabajo resalta la universidad y deja en alto también el nombre del departamento que queda  como el quinto donde hay más revistas indexadas en el país y tiene su impacto muy favorable en todos los indicadores que saca el ministerio de Educación Nacional y Colciencias´.

La importancia de las indexadas

El profesor Vera asegura que este tipo de publicaciones es muy importante sobre todo para las universidades públicas donde las revistas juegan un papel muy importante, ya que buena parte de la retribución salarial de los profesores se basa en función de la producción intelectual que ellos atiendan; y uno de los aspectos más importantes de la productividad intelectual son los artículos publicados en revistas indexadas.

Sin embargo, la proliferación de publicaciones sin el rigor necesario había conducido a crear circuitos poco confiables donde la calidad no era la característica en una dinámica de amiguísimos y retribuciones poco transparentes donde el lema era ´yo te publico y tú me publicas´, lo cual era una trampa evidente al conocimiento y un desfalco al presupuesto; de aquí la importancia de la revisión que acaba de hacer Colciencias, revaluando la calidad y categoría de cada publicación, donde se comprobó que varias de las revistas clasificadas como A1 y A2 no eran más que simulaciones de calidad que solo servían para ayudar en la acumulación de puntos para incrementar las escasas salariales de aquellos profesores que ingresan al circuito de las publicaciones.

El desmonte de una farsa

Como advierte el Vicerrector Vera, hasta el año pasado había en el país más de 500 revistas, muchas en A1 y A2 que estaban equiparadas a revistas A1 y A2 del mundo, las que son de mucho impacto, de mucha trascendencia, donde se publican artículos de gran impacto, pero que en nuestro caso la calidad no era la misma; así que en la nueva clasificación de Conciencias se bajan esas revistas A1 y A2. En la categoría A1 solo quedó una revista que corresponde a la Universidad Nacional; en la categoría A2 quedaron 14, de las cuales, tres corresponden a la Universidad Nacional, dos a la Universidad de Antioquia, una a la Javeriana, dos a la Universidad de Caldas, una a la del Valle, otra a la Universidad de la Sabana, entre otras, sin que en esta categoría aparezcan revistas indexadas de universidades tan prestigiosas y de alta calidad como Los Andes o El Rosario.

Las cifras son contundentes: la UN tenía 8 revistas en categoría A1 y como se dijo, quedó con una, que es la única en el país en esta clasificación; en A2 tenía 23 y quedó con tres, la Universidad de Antioquia tenía cuatro publicaciones en A1 y no sobrevivió ninguna. La Javeriana y Los Andes tenían cada una dos revistas en A1 y quedaron en ceros. El resumen es contundente: el porcentaje de pérdida de revistas indexadas por categorías fue del 97% para A1; del 90% para A2; del 15% para la categoría B y del 45% para C, totalizando el 53% de revistas desclasificadas a cabo de esta revisión de Colciencias.

Por eso el profesor Vera concluye sobre este particular que si los investigadores nuestros quieren seguir publicando en este tipo de revistas, hora deben buscar revistas internacionales que tienen mayor arbitraje, donde es más exigente publicar; por ejemplo, el tiempo promedio de publicación en una revista A1 o A 2 puede ser de uno hasta dos años, hasta que se surta todos los efectos, así  que se vuelve más complicado para los profesores colombianos que estaban publicando en las revistas que acaban de ser revisadas y desclasificadas.

Una nueva etapa de rigor y mejoramiento 

Así lo expresa el profesor Vera: ´sabemos que estamos sometidos a los indicadores de Colciencias, indicadores del Ministerio de Educación Nacional y ahí la universidad juega a estar ranqueada siempre dentro de las mejores universidades para que tenga mayor oportunidad de consecución de recursos; de que clasifiquen la universidad como una institución de investigación y no una universidad solamente profesionalizante como es la tendencia que tiene el gobierno de darle unas clasificaciones a las entidades de educación superior, llámense universidades, o institutos tecnológicos. Entonces la universidad también le apuesta a estar con sus investigadores en un nivel alto, y por eso le interesa que ellos publiquen la mayor cantidad de artículos en las revistas correspondientes y del más alto nivel para que empiecen a tener visibilidad; con este modelo la preocupación es que sean más visibles, que sean citados; por eso empezamos a trabajar en mejorar la calidad de estas revistas en función de aspectos como la citación de los artículos que tengan los investigadores. Los investigadores deben propender porque sus trabajos los lean, porque los citen, de pronto, porque les escriban para desarrollar trabajos conjuntos a partir esas publicaciones que hacen en las revistas.

El reto para las que quedan

Las nueve revistas que quedaron indexadas en la UPTC, luego de la evaluación de Colciencias son: Apuntes de Cenes en categoría B, cuyos temas son los económicos; esta es una de las revistas más tradicionales y conocidas de la UPTC. También en la categoría B quedaron las revistas, Historia de la Educación Latinoamericana, con una periodicidad semestral, está destinada a un público especializado en Historia de la Educación, a la comunidad académica de historiadores, sociólogos, educadores, politólogos y profesionales vinculados con el ámbito de las Ciencias Sociales, Humanas y Educación, y la Revista Colombiana de Ciencias Hortícolas, que corresponde a la tradición y prestigio que siempre ha tenido la Facultad de Ciencias Agropecuarias, desde donde se edita este que es el órgano de divulgación de la Sociedad Colombiana de Ciencias Hortícolas (SCCH, adscrita a la ISHS – International Society for Horticultural Science) y de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC),y de la Facultad de Ciencias Agrarias y del Medio Ambiente de la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS), con frecuencia semestral en el territorio nacional.en la categoría C quedaron las revistas: Revista Facultad de Ingeniería, la cual está enfocada en las diversas áreas de la ingeniería civil, electrónica, electromecánica, geología, metalurgia, de Transportes y computacional; la revista Cuadernos de Lingüística Hispánica que es, dice la descripción, una publicación científica editada por la Maestría en Lingüística de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, que está dirigida a investigadores nacionales e internacionales en el campo de las Ciencias del Lenguaje y a todos aquellos estudiantes y profesionales interesados en el área de humanidades y ciencias sociales. La Revista Ciencia en Desarrollo de la Facultad de Ciencias de la UPTC. la revista Perspectiva Geográfica, que es una publicación académica, arbitrada, editada por el programa de Estudios de Posgrado en Geografía–EPG– en el marco del convenio de colaboración científica entre la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia–UPTC– y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi–IGAC- desde 1987 y de periodicidad semestral desde el 2013, especializada en estudios geográficos y de planificación territorial, dirigida a comunidades académicas, investigativas y del desarrollo territorial, interesadas en temas geográficos y ciencias afines.

Praxis & Saber, publicación cuatrimestral e institucional de la Maestría en Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia; su objetivo, publicar artículos, resultados de investigaciones, experiencias e innovaciones en educación y pedagogía. Las colaboraciones se realizan por convocatoria pública. Está dirigida a la comunidad investigadora, académica, centros de investigación e instituciones de carácter educativo. Finalmente, la revista de investigación, desarrollo e innovación que se proyecta desde la seccional Duitama.

En estas condiciones, manifiesta el vicerrector Vera, la UPTC está mostrando el liderazgo científico, de una u otra manera, con estas revistas, porque las revistas, al fin y al cabo, son el resultado del liderazgo científico que empiezan a tener los investigadores y los grupos editoriales a nivel departamental. Y finaliza la reflexión, diciendo que este proceso será acicate para que otras universidades  generen una dinámica de publicaciones de calidad para ser indexadas, que cumplan con todos los requisitos que Colciencias está exigiendo, para que haya más oportunidad para todos los investigadores boyacenses.

Tomado de: EL DIARIO Boyacá

Taller impuesto diferido a las ganancias bajo las NIF

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TALLER

IMPUESTO DIFERIDO A LAS GANANCIAS BAJO LAS NIF

Presentación

La adopción de las Normas de Información Financiera (NIF) ha generado impactos significativos en la presentación de los estados financieros, el modelo de operación por procesos de las organizaciones, la adaptación de las herramientas tecnológicas y la cultura contable financiera de los preparadores, aseguradores y usuarios de la información; dentro de estos impactos, uno de los más importantes, pero quizás el menos comprendido, es el Impuesto Diferido a las Ganancias. Esta situación se agravó a partir de la entrada en vigencia de la Reforma Tributaria (Ley 1.819 de 2016).

La Reforma Tributaria, cambió sustancialmente la forma como se relacionan e interactúan las normas fiscales con las normas contables, debido a que a partir del 1º de enero de 2017 serán las NIF, en gran medida, la base para la determinación del impuesto sobre la renta y complementario.

La derogatoria expresa (realizada por la Reforma Tributaria) del artículo 165 de la Ley 1.607 de 2012 (que establecía 4 años de transición), implica que en Colombia se aceleró la adopción formal de las NIF como base de la tributación.

En este contexto, el Instituto Colombiano de Estudios Fiscales (ICEF), con el concurso del Contador Público y Abogado Carlos Arturo Rodríguez Vera (especialista en estándares internacionales de información financiera y gerencia tributaria), diseñó un Taller con el propósito de presentar y explicar de una manera sencilla y práctica los principios para el reconocimiento, medición y presentación del Impuesto Diferido a las Ganancias, bajo los parámetros de las NIF. Adicionalmente, dentro del desarrollo del Taller se analizarán las implicaciones del hecho de que la Reforma Tributaria haya hecho tantas remisiones a las NIF.

 Agenda Académica

1.    Análisis de las implicaciones de que la Reforma Tributaria (Ley 1.819 de 2016) haya realizado más de 150 remisiones a las NIF.

2.    Metodología para la determinación del Impuesto Diferido a las Ganancias.

3.    Bases fiscales de los activos y pasivos.

4.    Identificación y determinación de las diferencias temporarias.

5.    Tarifas para el cálculo del Impuesto Diferido a las Ganancias.

6.    Ejercicios prácticos para la contabilización del Impuesto Diferido a las Ganancias.

 Conferencista

Carlos Arturo Rodríguez Vera

Contador Público y Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Contabilidad Financiera Internacional de la Pontificia Universidad Javeriana, Especialista en Gerencia de Impuestos de la Universidad Externado de Colombia; Consultor en Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF); Socio de la firma IFAS S.A.S.; Ex Sub contador General de la Nación; Ex integrante del Grupo de Apoyo Técnico que elaboró el Régimen de Contabilidad Pública.

Autor del libro “Estado de Situación Financiera de Apertura para NIIF PYMES ¿Qué hacer y cómo hacerlo?” publicado por ICEF; Autor de la Guía práctica para elaborar el Estado de Situación Financiera de Apertura bajo NIIF PYMES publicada por la Superintendencia de Sociedades; Diseño y ejecución del Seminario Taller sobre NIIF organizado por la Superintendencia de Sociedades. Docente universitario y conferencista.

 Información General

Lugar:                CM Auditorios.

                              Cra. 19 C Nro. 90 30, PISO 6, diagonal a la Clínica de la Mujer.

Fecha y hora:          Jueves 17 de agosto  de 5:00 p.m. a  9:00  p.m..

                                     Viernes 18 de agosto  de 8:00 a.m. a 12 m.

Duración:                8 horas

Valor:                      340.000 más IVA.

 Descuentos:

10% facturas con 4 asistentes o más.

 Recomendamos a los asistentes acudir con su portátil.

 Inscripciones:

Diligencie el formulario de inscripción con todos sus datos a través del siguiente link: Inscripciones o en el teléfono: 57 (4) 444 29 26.

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Instituto Colombiano de Estudios Fiscales – ICEF

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Devolución: Si por motivo de carácter personal no le es posible asistir al evento, debe darnos aviso mínimo con tres días hábiles de anticipación y abonaremos el valor consignado como saldo a favor, si la notificación se hace con un día de anticipación o el día del evento, acreditaremos el 70% y podrá ser utilizado en otro evento, previa inscripción.

Encuentre la publicación de Carlos Arturo Rodríguez Vera en el link:  http://bit.ly/2uCz5m9

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De acuerdo con el Decreto Único Reglamentario 2420 de 2015 
modificado por los Decretos Reglamentarios 2496 de 2015, 2131
y 2132 de 2016), las Normas de Información Financiera (NIF)
aceptadas en Colombia, corresponden, en esencia, a las 
Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) 
para las entidades del Grupo 1, la Norma Internacional de
Información Financiera para Pequeñas y Medianas Entidades
(NIIF para las Pymes)para las entidades del Grupo 2, y el
Marco Técnico Normativo de Información Financiera para las
Microempresas para las entidades del Grupo 3.

II Congreso Internacional & VI Congreso Institucional de Investigación – Uniagraria

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La Investigación en Colombia sigue abriendo espacios que convocan a la unidad territorial en términos de desarrollo sostenible.

en donde la Fundación Universitaria Agraria de Colombia – Uniagraria, abre sus puertas a todos los investigadores, académicos, estudiantes y en general a todos los jugadores activos de la agro-industria en Colombia, llevando a cabo su II Congreso Internacional y VI versión institucional de Investigación. Evento que se realizará en el campus de la Calle 170  durante los próximos 30 y 31 de marzo.
Este evento se llevará a cabo con la presencia de invitados internacionales como el Dr. René Pérez- Universidad Agraria de la Habana Cuba
y el Dr. Michael Suárez - Instituto de Estudios Animales de la Habana Cuba, en espacios abiertos que tienen como propósito desarrollar los 15 objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.
Este evento contará con el apoyo de Pacto Global y la Oficina de de Naciones Unidas para el desarrollo en Colombia.
Estaremos Informando las actividades que se llevarán a cabo en el marco de este relevante encuentro, con el fin de agendar su mejor espacio invitándolo a participar activamente de estas actividades que prometen futuro y desarrollo para Colombia.
La Editorial.

 

SI NO LEEMOS, NO SABEMOS ESCRIBIR, Y SI NO SABEMOS ESCRIBIR, NO SABEMOS PENSAR

articulo

Hoy todos escriben, todos quieren expresar sus sentimientos y opiniones, pero, ¿quién lee? En cierta forma la lectura es una actividad superior a la escritura; sólo podemos escribir con el lenguaje que hemos adquirido leyendo. La lectura es la materia prima de la escritura y la posibilidad de crear una obra que tenga belleza y profundidad o simplemente claridad, se basa en las lecturas que hemos hecho y lo que hemos aprendido de otros autores (sus palabras se vuelven las nuestras, se mezclan con nuestros pensamientos y experiencias). Así se destila la escritura, como una refinación del pensamiento no sólo personal, sino del tiempo mismo.

Para muchas personas es más atractivo escribir, tiene más glamour –algo que quizás se deba a la inmadurez y al egoísmo–, pero grandes escritores nos dicen que la felicidad en realidad está en la lectura. Borges es especialmente fértil en este sentido: “la felicidad, cuando eres lector, es frecuente”. Y la célebre: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

Hay una frase contundente, que si no mal recuerdo es de Juan José Arreola, “Si no lees, no sabes escribir. Si no sabes escribir no sabes pensar”. Una sencillez aforística que debe ser el fruto de la labor intelectual de un buen lector.

Edmund Husserl escribe en su Lógica formal y Lógica trascendental: “El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje”. Así que si no tenemos palabras, si no tenemos lecturas en nuestra memoria que enriquezcan nuestro lenguaje, nuestro pensamiento será muy pobre. Las personas toleran no ser buenos lectores, pero si se les dice que no saben pensar, esto lastima su orgullo y, sin embargo, una condiciona a la otra. Así, la lectura es una herramienta de desarrollo fundamental. Y donde mejor se desenvuelve esta herramienta es en los libros, no en los pequeños artículos que dominan la circulación de la Web; el encuentro con el lenguaje merece un espacio de concentración –el medio es también el mensaje–, un encuentro a fondo con la mente de un autor que puede haber muerto hace cientos de años pero que vive, al menos meméticamente, en el texto que se trasvasa a nuestra mente.

Podemos también preguntarnos si es que existe o no la conciencia sin el lenguaje. Aunque una primera lectura de las filosofías de la India parecería indicar que para los pensadores que nos dieron el yoga y la meditación, la conciencia existe más allá del pensamiento lingüístico (que es, de hecho, todo lo que existe), como ocurre en los estados de absorción meditativa (jñanas), también se debe notar que en el hinduismo el universo es generado a partir de la letra A del sánscrito, de la cual también se deriva la sílaba creadora OM. Posteriormente, en el budismo tibetano la letra A del alfabeto tibetano (parecida a la A del sánscrito) es también considerada una especie de fuente cósmica creativa, y se representa como emanando los cinco elementos en un thigle (bindu en sánscrito). Tenemos por supuesto la cábala, donde el universo entero es lo que se produce cuando se pronuncian los nombres divinos; la letra Aleph, tiene suprema importancia (como exploró Borges en su cuento, donde el Aleph es justamente como una especie de thigle o punto donde se encuentra la totalidad del universo). Sin embargo, el mundo es creado con la letra Bet, con la palabra Bereshit, que David Chaim Smith traduce no como inicio, sino algo así como “inicialidad” (beginingness), para denotar la constancia de la creación, un acto perenne que no ocurre en el pasado, sino en el presente. En suma, el mundo se crea con la palabra y esto es así no sólo en una visión esotérica o religiosa de la realidad, lo es en nuestra vida cotidiana: sólo alcanzamos a distinguir las formas una vez que tenemos los nombres.

De cualquier manera queda claro que la lectura como surtidor de las palabras que animan nuestra conciencia es un aspecto esencial de lo que es un ser humano que piensa el mundo. Podemos existir sin pensar, y a veces el pensamiento se convierte en un ruido que enferma la mente, pero en el pensamiento, con el poder de la palabra, tenemos una potencia divina. Como escribió Hölderlin:

Sin embargo, nos compete, bajo la tormenta de Dios,

Oh poetas, erguidos y con la cabeza descubierta,

Asir con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre,

Y pasar, envuelto en canción, ese regalo divino a la gente.

Tomado de: culturainquieta.com 
Fotografía: Hotel Lobby, 1943 por Edward Hopper. Detalle

Esas tales Normas APA no existen

Business people with question mark on boards

Un profesor cuestiona el uso de esta medida en las universidades 
colombianas: “millones de estudiantes están confundidos tratando 
de seguir estas normas”

No son pocas las veces que como estudiante me fueron exigidas las Normas APA para la presentación de mis trabajos, y, por inercia, tampoco fueron pocas las veces que siendo docente las exigí a mis estudiantes. Hoy en día siento vergüenza, no por mí, porque al menos tuve en algún momento -mejor tarde que nunca- el valor para indagar, conocer y aprender que las Normas APA no existen, sino por un sistema educativo impregnado de malos hábitos, como no indagar a profundidad, quedarse siempre solo con lo que le dicen otros, adoptar modelos extranjeros sin ningún sentido crítico, para mencionar solo unos pocos.

Estos malos hábitos se puede afirmar que hacen parte de todo el sistema educativo colombiano, pero se evidencia fuertemente en las Universidades de nuestro país. Y este no es un error solo de algunas universidades, si hacemos una búsqueda superficial en un buscador de internet encontraremos resúmenes y compendios de las Normas APA emitidas por casi todas las universidades colombianas, incluyendo las consideradas más grandes o mejores.

Pues la realidad es que si un estudiante – pocos tienen la capacidad económica y menos el interés – o un profesor, se toma el trabajo de conseguir la Sexta Edición, es decir el libro original en su más reciente versión, de lo que conocemos en Colombia como las normas APA, lo que podrá adquirir es un documento que se llama Publication Manual of the American Psychological Association, que traducido  al español viene siendo algo así como el Manual de Publicaciones de la Asociación Americana de Psicología.

Para los buenos lectores ya salta a la vista que el nombre del libro no menciona por ningún lado la palabra normas; y este no es un error superficial o trivial, pues esta palabrita tiene implicaciones muy serias, no solo en la forma de comprender este tema, sino en la forma de aplicar lo que hasta ahora muchos consideraban las normas de citación y referenciación más utilizadas en las ciencias sociales y humanas en el mundo entero.

Pero entonces, ¿de dónde salió el remoquete de normas, que se le puso acá en Colombia a las recomendaciones y sugerencias de estilo, que hace la APA para la publicación de documentos de carácter científico? La respuesta es sencilla, de la tradición, del voz a voz, de la transferencia que hicimos de algo que ya existía y que hoy en día es obsoleto, pero sobre todo de la cultura del colombiano de que las cosas deben ser obligatorias o sino no las hacemos.

Pues para irnos un poco a la historia, las personas de mi generación recordamos algunos con nostalgia, otros con algo de rencor, como desde el colegio y luego en la universidad nos torturaron con las Normas Icontec, las cuales eran una serie de imposiciones sobre la forma de presentar trabajos escritos en el marco colombiano. Estas incluían entre otras cosas, márgenes, interlineados, nomenclatura y muchas más cosas sobre la forma, siempre sobre la forma de presentar documentos escritos.

Cuando la ciencia -un poco tarde tal vez- empezó a llegarnos a los colombianos, tanto en el ámbito académico como profesional, los investigadores empezamos a conocer otros escenarios, otras exigencias y otros requerimientos referentes a la forma de presentar algunos documentos, como lo son los artículos resultantes de investigaciones científicas. Y fue ahí cuando en las facultades de ciencias sociales y humanas de Colombia, se empezó a hablar de la Asociación Americana de Psicología, mejor conocida por la sigla de su nombre en inglés: APA, y de su Manual de Publicaciones, y no sabemos quién -pero alguien tuvo que ser el primero- le pareció muy apropiado para el contexto colombiano llamarlas normas APA.

Es así como hoy en día encontramos innumerables documentos que nos resumen las normas APA. Resúmenes claro, pues no parece probable que un colombiano quiera leerse las 272 páginas de la Sexta Edición, y menos en inglés. Y encontramos también un número muy significativo – sino es que casi todos- de profesores universitarios en el campo de las ciencias sociales y humanas, que exigen las normas APA a sus estudiantes para la presentación de sus trabajos escritos. Y encontramos millones de estudiantes confundidos tratando de seguir estas normas para lograr buenas calificaciones, que al fin y al cabo es el objetivo de la mayoría.

Pero, ¿en dónde surge la pregunta que da título a este documento?, pues cuando descubrimos en una universidad colombiana el fenómeno, en el que un estudiante le presenta a un profesor de una materia un trabajo con las normas APA al pie de la letra – tal como se las enseñaron- y obtiene una felicitación por su rigurosidad, y luego en el mismo semestre en la misma universidad le presenta otro trabajo a otro profesor siguiendo las mismas normas APA y éste le baja la nota porque no sabe aplicar correctamente estas sagradas normas.

Y entonces, ¿a qué se debe esto? Me puedo aventurar a una respuesta que espero los docentes colombianos la tomen de forma constructiva. Se debe a que los docentes colombianos no leemos, tomamos sin sentido crítico lo que nos dicen y lo replicamos. Casi que me atrevo a asegurar que son pocos los profesores colombianos que han tenido en sus manos el libro de la Sexta Edición del Manual de Publicaciones de la Asociación Americana de Psicología, aunque no me atrevería de igual forma a imaginar cuántos de los que lo han tenido, efectivamente lo han leído, y cuántos de los que lo han leído, han decidido compartir el conocimiento para sacar de su error a otros tantos colegas.

Por último, si me preguntan cuál es la trascendencia de este tema, de si le decimos normas o solo manual de publicaciones, pues ahí tengo una fuerte opinión. Resulta que las normas son para cumplirlas al pie de la letra, aunque para los colombianos esto suene hasta chistoso, para eso se supone que son las normas. Mientras que lo que hace la Asociación Americana de Psicología, son unas recomendaciones y sugerencias, las cuales incluso invitan explícitamente a adaptar a cada contexto y situación, y que no se refieren a la forma, pues a la ciencia realmente no le interesa mucho las márgenes ni los interlineados, sino que a la ciencia lo que le interesa es la citación y referenciación correcta de las fuentes, dentro de algo muy importante que es el correcto otorgamiento de crédito a las personas y contenidos que tomamos como marco de referencia para nuestras propias iniciativas científicas.

Para concluir entonces, ya que creo que les he dejado la inquietud sobre la inexistencia de las tales Normas APA, los invito a buscar los documentos originales, a leerlos y a hacernos nuestras propias ideas y opiniones. Así mismo, invito a las personas que lideran los procesos de investigación en las instituciones de educación superior colombianas a difundir correctamente la información, y sobre todo invito respetuosamente a los docentes que exigen el Estilo que recomienda la APA, a conocer y difundir exactamente qué es lo que exigen a sus estudiantes, socializar y divulgar el contenido real del Manual de Publicaciones, educar sobre el porqué de estas recomendaciones, y así dar un paso en la dirección correcta para afianzar una cultura de la ciencia en nuestro querido país.

Tomado de: www.las2orillas.co Por: Angel Eduardo Marín Quintero
Fotografía: www.placerespr.com

Muchas ferias y libros, poca lectura

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“Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. Así parece entenderlo el sector editorial colombiano que impulsa cada vez más eventos para fomentar y llevar la lectura a diferentes puntos de Colombia. Muy contados países en el mundo pueden darse el lujo de tener una gran feria internacional del libro, como la de Bogotá, y otras en casi todas sus ciudades principales e intermedias.

Solo en este segundo semestre se harán las ferias de Bucaramanga (22 al 27 de agosto), Cúcuta (24 de agosto al 3 de septiembre), Manizales (30 de agosto al 3 de septiembre), Medellín (9 al 18 de septiembre), Cali (20 al 31 de octubre) y Pasto (27 de septiembre al 1 de octubre).

¿Pero sirve realizar tanta feria? Nadie discute su utilidad, pero aún no es suficiente para subir los bajos índices de lectura en el país. Hay distintas formas de ver este fenómeno. Por ejemplo, Marianne Ponsford –directora del Consejo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc)– cree que una de las razones que impulsan este boom ferial es la aparición de nuevos escritores, el nivel de preparación de los organizadores de eventos culturales, como el Hay Festival, y la buena respuesta del público. Ponsford subraya que “hay una conciencia cada vez mayor de los gobiernos locales de la importancia de la lectura y la cultura en los procesos del desarrollo nacional”.

Y los números de la Cámara Colombiana del Libro ayudan a este auge de ferias y eventos literarios: el sector editorial y de publicaciones –que había dejado de producir cerca de 10 millones de libros entre 2008 y 2013– se recupera paulatinamente. En efecto, en 2014 se editaron más de 23 millones de ejemplares, unos 400.000 más que en el periodo inmediatamente anterior.

Ese crecimiento se refleja en los más de 37 millones de libros vendidos en 2015 (3 millones más que hace cinco años), de los cuales las ediciones nacionales ocupan un 73 por ciento, los ejemplares importados comercializados en el mercado nacional un 14 por ciento y las ediciones nacionales hacia el mercado externo otro 13 por ciento.

En contraste con esa explosión literaria, los hábitos de lectura en el país continúan siendo muy bajos frente a otros países de Hispanoamérica. Mientras los argentinos leen en promedio 4,6 libros al año, los chilenos 5,3 y los españoles 10, en Colombia esa cifra no superan los 2 libros anuales. Las razones que explican esta desproporción –una amplia oferta cultural y literaria, pero un bajo nivel de lectura– van desde la falta de canales de difusión hasta el poco interés que ha despertado este hábito entre los colombianos.

Contradictoriamente, uno de los motivos que permite que Colombia se convierta en un referente del mundo editorial en América Latina es el éxito de los festivales y ferias del libro que se desarrollan en el país. Por ejemplo, en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) asistieron más de 500.000 personas, se desarrollaron cerca de 2.000 eventos (charlas, foros y lanzamiento de libros) y se generaron ventas por 50.000 millones de pesos. Además, hubo conversatorios con la nobel de literatura Svetlana Alexiévich, y con otros escritores renombrados. Todos con lleno total.

El atractivo del país en este tipo de eventos no solo tiene que ver con su capacidad de organización, sino también en el interés que tiene el mundo editorial colombiano por promocionar nuevos autores y llevar los libros a la mayoría de la población.

Enrique González, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro, explica que los festivales del país tienen muy buena acogida entre el público que no está familiarizado con la lectura porque “cuando acuden a ellos no se sienten juzgados por libreros cultos, sino que encuentran un equipo logístico dispuesto a guiarlos en los libros que realmente les gustan. Desafortunadamente, ese mismo público no se acerca a las bibliotecas y librerías durante todo el año”.

González también cree que la promoción de la lectura no es una tarea exclusiva de estos eventos, pues, aunque son un espacio para desmitificar la idea de que los libros solo son para unos pocos, hace falta que se continúen produciendo ejemplares de calidad que respondan a los gustos de la población y que los colombianos tengan acceso a ellos sin importar su estrato socioeconómico. “Hay que acercar los libros a la gente”, dice.

Justamente ese es uno de los objetivos de ferias como las de Cúcuta, Manizales y la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, a las que se espera que acudan este año 30.000, 20.000 y 350.000 asistentes, respectivamente. Aunque sus organizadores saben que estos eventos no aumentarán de la noche a la mañana la lectura del país, sí creen que estos espacios son indispensables para fomentarla.

Por otro lado, algunos de ellos también coinciden en afirmar que si bien es importante mirar los niveles de lectura en el país, este no puede ser el único indicador para medirlos. Juan Diego Mejía, director de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, dice que es riesgoso interpretar los hábitos de lectura en Colombia por medio de métodos exclusivamente cuantitativos. “Ese afán por aumentar el promedio de lectura nos puede llevar a perder el norte. Podemos empezar a hacer atajos, es decir, preocuparnos por las cifras aunque el contenido de los libros sean basura”.

Otras voces regionales, como la de Carolina Guacaneme, productora general de la Feria del Libro de Manizales, también aseguran que más que contabilizar lectores, el objetivo de estos eventos es transformar culturalmente las ciudades y darles la posibilidad a las personas de conocer una oferta de entretenimiento diferente a las que están acostumbradas.

De igual modo, las editoriales inciden directamente en los hábitos de lectura en el país. Algunas de ellas también protagonizan el crecimiento de la oferta y el consumo literario en Colombia. Muestra de ello es que las ventas del Grupo Planeta en Colombia aumentaron en el último año hasta un 30 por ciento, y en las más recientes ferias de Bogotá y Medellín crecieron 22 y 40 por ciento, respectivamente.

Según Bayardo Henao López, director general para el área andina de esa editorial, la oferta literaria en el país supera a la demanda, lo que hace necesario buscar un equilibrio y crear canales de difusión para llegarle a más públicos: “Las ferias son tan solo uno de esos mecanismos de fomento”. A pesar de ese panorama, Henao es optimista y espera que en los próximos cinco años Colombia aumente los índices de lecturabilidad gracias al interés que despierta hoy la literatura en jóvenes y niños.

Bajo esa premisa, los ministerios de Educación y de Cultura esperan que en los próximos años el promedio de lectura de los colombianos suba a 3,6 libros anuales. Aunque las ferias, editoriales y algunas librerías del país están contribuyendo para alcanzar esa meta, hace falta invertir en equipar bibliotecas, conocer los gustos literarios de las personas que no están familiarizadas con la lectura y facilitar el acceso a los títulos.

Sin duda, un buen síntoma es que Colombia se haya convertido en un país de ferias literarias y en un ejemplo para la región en esta materia. Ahora, la tarea del mundo editorial nacional es mantener vivos estos eventos y lograr que los colombianos aprovechen la enorme oferta que tienen ante sus ojos.

Tomado de: www.semana.com
Fotografía: www.actualidadliteratura.com

¿Qué es eso de la internacionalización de la educación superior?

EducacionSuperior

Angela Goyeneche, investigadora del Observatorio de la Universidad Colombiana, muestra el panorama general de las modalidades de movilidad académica, tales como convenios de doble titulación, intercambios académicos,  pasantías internacionales, co-titulación o joint programme, rotación médica en el exterior, cursos cortos, representación internacional de la IES en eventos académicos, investigación conjunta, trabajos en redes de conocimiento para intercambio de información, plataformas conjuntas para la formación como MOOCs, y redes universitarias para compartir buenas prácticas de gestión institucional, entre otros.

Da cifras sobre la internacionalización en el país y reflexiona sobre la importancia de que en Colombia y Latinoamérica se pensara en redes de soporte para estos procesos.

El siguiente es el informe, publicado en Revista Credencial:

Cada día escuchamos con más frecuencia de algún conocido o  familiar que se va al extranjero a estudiar por un semestre, hacer las práctica profesionales, una investigación, participar en conferencias, entre otras, lo que no se tiene muy claro es ¿cómo se puede aplicar o participar en estas actividades?, ¿para qué sirven?, ¿qué beneficios aporta salir del país? ¿es cierto eso de qué mejora la hoja de vida?. Una cosa que parece si estar claro es que estas movilidades suelen darse a través de una universidad colombiana, las cuales a su vez tienen una relación con universidades extranjeras para poder ofrecer estos programas. Estas relaciones es lo que se conoce como la Internacionalización de la Educación Superior.

Una definición más formal de la internacionalización de la educación superior nos la brinda el Ministerio de Educación Nacional –MEN-, quien lo define como “un proceso que fomenta los lazos de cooperación e integración de las Instituciones de Educación Superior (IES) con sus pares en otros lugares del mundo, con el fin de alcanzar mayor presencia y visibilidad internacional…”, “este proceso le confiere una dimensión internacional e intercultural a los mecanismos de enseñanza e investigación de la educación superior”[1]. Es decir, es un proceso de relacionamiento entre universidades internacionales con la finalidad de llegar a una colaboración mutua que les permita mejorar la calidad de la educación que ofrecen.

La internacionalización no es un proceso reciente, incluso es difícil hablar de cuándo empezó realmente, pues por décadas se han dado acercamientos entre los docentes con universidades o redes internacionales de manera informal. Pero es a partir de los 90 cuando toma fuerza, motivado por la fuerte influencia de la globalización, acuerdos comerciales y de cooperación internacional, la búsqueda por expandir los horizontes a uno transnacional y del cual todas las sociedades puedan participar.

Es así como en los últimos 25 años estos procesos se han ido transformando. Inicialmente era identificado como la movilidad estudiantil y docente, pero en la actualidad se entiende como una herramienta para mejorar la calidad de la Educación Superior, pues permite hacer un uso eficiente de las experiencia y buenas prácticas extranjeras, mejorar procesos de calidad, generar investigación conjunta, compartir y complementar currículos y hasta reconocer titulaciones conjuntas.

Para Fernando Téllez, asesor de políticas públicas de la dirección de Calidad para la Educación Superior, existen dos tipos de procesos de internacionalización. El primero es la Internacionalización en casa, que se refiere a toda aquella exposición con el contexto internacional de los estudiantes, docentes y demás integrantes de la comunidad académica sin necesidad de salir del país, por medio de mecanismos como educación virtual, internacionalización del currículo, estudio de lenguas extranjeras, presencia de estudiantes y docentes internacionales; el segundo, es la Internacionalización en el extranjero, que se refiere al movimiento físico de personas fuera del país para cursos, programas,  proyectos de investigación, eventos académicos, entre otros.

En general, las universidades participan en procesos de internacionalización a través de convenios y acuerdos con sus pares extranjeras. En el caso colombiano, son las universidades las que deciden, haciendo facultad de la autonomía universitaria [2], con quién quieren llegar a un acuerdo y con qué finalidad. Para ello, cada una realiza un proceso interno en el que establece las prioridades y necesidades que tenga, e identifica sus pares a nivel internacional, con los cuales pueda llegar a un acuerdo de colaboración mutua. El proceso de negociación de los términos del acuerdo y los productos que se esperen de los mismos, dependerán de la capacidad de negociación y de los protocolos institucionales que establezcan para llegar a estos acuerdos, por lo tanto, un acuerdo entre una universidad colombiana y otra con la misma extranjera pueden variar significativamente.

El gobierno, algunas asociaciones y redes ofrecen apoyo a las universidades para facilitarles el proceso de acercamiento con universidades extranjeras, mediante la negociación en paquete de acuerdos con sus pares en el extranjero. Algunas de ellas son la Asociación Colombiana de Universidades – ASCUN-, Colombia Challenge your Knowledge – CCYK- y el Sistema Universitario Estatal – SUE-, entre otras.

¿Cuáles son los principales acuerdos a los que se comprometen las universidades?

· Convenios de doble titulación: se realizan después de que las universidades involucradas hacen un análisis exhaustivo de sus currículos e identifican similitudes, por lo tanto le permiten a los estudiantes realizan una parte del periodo académico en la IES de origen y otra en la de acogida. Al finalizar los estudios, el estudiante recibirá un diploma de cada una de las universidades. Esta modalidad puede realizarse para dos propósitos: 1. recibir el título de pregrado de ambas, o 2. para recibir el título de pregrado en la universidad de origen y el título de postgrado en la universidad de acogida.

·   Intercambio académico: el estudiante realiza una estancia de uno o dos semestres académicos en la universidad de acogida, y al finalizar su periodo fuera del país, su universidad de origen reconoce las asignaturas vistas en el extranjero y el estudiante regresa a finalizar sus estudios.

·  Pasantías internacionales: este tipo de movilidad suelen ser impulsados tanto por las universidades, como por asociaciones estudiantiles que se encuentran presentes en ellas. Ejemplo de esto es la gestión que realiza AISEC, que es una red de más de 70.000 jóvenes que se encuentra presente en 2.400 universidades y 126 países del mundo.

·   Co-titulación o joint programme: Esta modalidad plantea la creación de un programa de estudio entre dos o más instituciones, en donde los estudiantes realizan uno o varios semestres académicos en cada una de ellas. Al finalizar el programa el estudiante recibirá un solo título otorgado por las universidades participantes.

En Colombia existen programas conjuntos entre universidades colombianas, como es el caso de la Ingeniería Biomédica la cual es impartida por la Universidad del Rosario y la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito. Sin embargo, existe una restricción en la normatividad y legislación que no permite reconocer de manera automática (como lo pretenden estos programas) un título otorgado por una universidad extranjera sin que este surta el proceso de convalidación ante el MEN.

·    Rotación médica en el exterior: lo pueden realizar los estudiantes de medicina en pregrado y posgrado. En el primer caso pueden realizarlo durante el periodo del internado, en el segundo caso durante la residencia por estancias cortas.

·  Cursos cortos: estas modalidades se realizan para hacer unos cursos cortos y están dirigidos a docentes, investigadores y estudiantes. En el país contamos con algunos ejemplos de estos cursos, como es el caso del Summer Academy de la Universidad de la Salle o la Escuela de Verano de la Universidad Tecnológica de Bolívar.

·   Representación Internacional de la IES en eventos académicos: especialmente para exponer el producto de una investigación, proyecto u otro desarrollo que se haya gestado dentro de la IES.

·    Investigación conjunta

· Trabajos en redes de conocimiento para intercambio de información

·    Plataformas conjuntas para la formación como MOOCs,

·   Redes universitarias para compartir buenas prácticas de gestión institucional

·    Entre otros

 ¿Cuánto cuesta participar en uno de estos programas?

Cada vez es más fácil participar en estos programas sin que los costos sean el principal limitante, pues hoy en día la gran mayoría de universidades han incluido en sus políticas institucionales lineamientos para incentivar y apoyar la internacionalización, asignando recursos para esta finalidad.

Un estudiante o docente que quiera participar en alguno de estos procesos, solo debe dirigirse a la Oficina de Relaciones Internacionales de su universidad e identificar que tipos de convenios tienen vigentes y que requerimientos deben cumplir para poder aplicar a ellos. Los requerimientos por lo general están vinculados al promedio en el caso de los estudiantes y en el caso de los docentes al desempeño y reconocimiento que tenga en su área de conocimiento.

El costo para el participante dependerá de la negociación a la que lleguen las universidades, es decir, no es igual para todos los acuerdos ni para todas las universidades. Normalmente en Colombia, las universidades logran acuerdos en los que no los estudiantes no deben incurrir en el pago doble de matrícula, sino solo cancela el valor semestral correspondiente a su universidad de origen. Incluso, es muy frecuente que las universidades para fomentar la movilidad hagan descuentos del 50% y hasta del 90% de la matrícula, y apoyen con los tiquetes aéreos. En todo caso, sigue siendo responsabilidad de quien se moviliza financiar los costos de manutención en el extranjero.

Algunas cifras sobre la internacionalización en el país

 A pesar de que este tema siguen evolucionando a pasos agigantados, es difícil tener cifras claras sobre las características e impacto de los procesos de internacionalización en el país. Fernando Jaramillo, Coordinador de Internacionalización de ASCUN, menciona que cuando la asociación empieza a estudiar un país con el propósito de alcanzar un acuerdo, les toca realizar un levantamiento de la información de manera casi manual, llamando a cada una de las universidades e indagando sobre las relaciones y acuerdos que tienen o han tenido con el país de interés. “Muchas veces nos llevamos sorpresas porque nos encontramos con acuerdos que ya han firmado IES de nuestra red que no teníamos en el radar”. A pesar de que las universidades tienen la responsabilidad de reportar los acuerdos una vez entran en vigencia al MEN, no se cuenta con ninguna herramienta que permita tener estadísticas y acceder esta información.

Las cifras más cercanas respecto al tema las presentó en un estudio del 2013 Colombia Challenge Your Knowledge – CCYK- [3], en el cual indica que tan sólo el 10% de los docentes ha realizado un estudio de postgrado en el exterior, siendo mayor el número de docentes de IES públicas que privadas.En términos de movilidad estudiantil tan solo el 0,73%de la población de pregrado y postgrado sale anualmente del país, y los estudiantes extranjeros que ingresan anualmente al país representan el 0,24% de la población estudiantil. El 29% de las IES ofrece programas de doble titulación, siendo Francia el país con mayor número de acuerdos, seguido por Estados Unidos y España. El 48% de las IES cuentan con políticas o directrices establecida para la internacionalización del currículo. Solo el 6% de las IES ofrecen programas a través de MOOC (Cursos masivos y abiertos online), el 15% los ofrecen a través de convenios con otras instituciones, y el restante no lo ofrece. Las asignaturas que se ofrecen en otro idioma se dan en un 74% en inglés, 9% en francés y un 4% en portugués.

Ahora bien, si se ha logrado que identificar que este tipo de procesos tiene un alto impacto en el desarrollo integral de los estudiantes que lo realizan. De acuerdo a Eurobarometer, los principales beneficios que se identifican en los estudiantes son una mejora en las habilidades en lenguas extranjeras, aumento de la conciencia de otras culturas, aumento en la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, aprendizaje de habilidades profesionales que no se habían adquirido con anterioridad, aumento en las oportunidades laborales y aumento en los conocimientos académicos. Estas competencias son cada vez más requeridas en el mundo laboral [4]

El tema se ha vuelto tan relevante en la educación, que para expertos como Brandenburg y Wit (2011) ¨El futuro de la educación superior es uno global, y es nuestro trabajo ayudar a preparar al mundo de la educación superior para esto.¨[5]. Por lo tanto, para que el país potencialice los esfuerzos se requiere avanzar por lo menos en los siguientes aspectos: medidas para que las universidades se centren más en la calidad de los acuerdos que alcanzan y no en la cantidad. Con la calidad me refiero, a que se logren pactar aportes para la investigación, que permita el contacto con docentes e investigadores que puedan brindar aportes sustanciales a la educación colombiana, con procesos de mejora en la gestión institucional y buenas prácticas que puedan ser adoptados en el país.

Así mismo, es necesario que se pueda medir no solo el impacto cualitativo, sino también el cuantitativo, y que este permita a estudiantes, como docentes, investigadores y familiares entender cuales son los aportes de este proceso a los individuos que lo realizan, tanto profesionalmente como en su desarrollo personal que los lleve a ser ciudadanos del mundo.

Finalmente, sería interesante que en Colombia y Latinoamérica se pensaran en redes de soporte para los participantes de estos procesos; las cuales cuenten con una estructura que permita incentivar la participación que hoy en día sigue siendo muy baja (menos del 1%); que durante la realización del programa ayude a adaptarse a la nueva cultura, pero que además invite a espacios como eventos, convenciones y talleres que permitan aprovechar los investigadores y docentes locales para lograr aprendizajes más allá del impartido en la universidad de acogida; y que al regresar al país guíen en la inserción a la vida laboral.

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[1] Ministerio de Educación Nacional (2009). Internacionalización de la educación superior. http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-196472.html

[2] La autonomía universitaria es el principio que sostiene que las universidades son independientes de cualquier autoridad política para decidir sobre sus esta estatutos y programas de estudio.

[3] Colombia Challenge Your Knowledge (20013). Estudio sobre la Internacionalización de la Educación Superior en Colombia y Modernización de Indicadores de Internacionalización del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES). Pag. 80-84

[4] Flash Eurobarometer 319b – The Gallup Organization (2011). Youth on the move. Pag 36-40

[5] Uwe Brandenburg and Hans de Wit (2011). The End of Internationalization. INTERNATIONAL HIGHER EDUCATION, Numero 62. Paginas 15-17.

Tomado de: http://www.universidad.edu.co/
Fotografía: http://www.gessmexico.com/

Los saldos le hacen daño al sector editorial

libros

Varios medios de comunicación, informaron a comienzos de esta semana sobre el gran remate de los libros que se llevará a cabo el último fin de semana de julio en Corferias. El evento, organizado por la empresa Dislectura, ofrecerá al público 3.000 títulos y un millón de ejemplares de libros saldados (los que se compran en las bodegas de las editoriales y que no se vendieron en librerías) a precios más bajos que los de las librerías tradicionales: desde cinco hasta veinte mil pesos. Según Fernando Tambo, antiguo profesor de literatura y hoy vocero de Dislectura, las obras provienen de editoriales de todo el continente y estarán disponibles con descuentos de entre el 70 y el 90 por ciento. “Nuestras dos condiciones para hacer este evento son que los libros sean originales y a bajo costo”, dice.

La noticia, sin embargo, produjo indignación entre el gremio de los libreros. David Roa, director de la ACLI (Asociación Colombiana de Libreros Independientes) le escribió a esta revista un mensaje en el que decía  los siguiente: “El sector editorial es un ecosistema delicado en el que las pequeñas librerías, que abren sus puertas casi todo el año, trabajan dentro de la legalidad y que generan empleos formales, subsisten azarosamente asumiendo demandantes responsabilidades financieras y culturales; prueba de ello es que en la mitad del territorio nacional no hay puntos de venta del libro, ya mucho menos librerías con vocación de gestión cultural. En este contexto se ven obligadas a ver los constantes remates que se hacen en las ciudades y el amplio despliegue mediático que reciben estos eventos que no solo refuerzan la idea equivocada de que los libreros abusan con los precios de los libros, cuando lo que hacen es venderlos al precio que dictan los distribuidores, sino que también deben presenciar que muchas veces esas comunicaciones tan equívocas vienen de entidades representativas del sector cultural. Esto lo que demuestra es la generalizada ignorancia que existe sobre la realidad y el papel que desempeñan los pequeños libreros y la evidente falta de consideración que hacia ellos se tiene en el mejor de los casos. Los libreros hemos tratado de abrir la discusión sobre estos temas, siendo conscientes de las realidades de los demás actores del sector en una industria que por su apremiante ritmo de rotación de novedades debe deshacerse en algún momento de sus “excesos de inventarios”, pero también creemos que deben contar con la opinión y tener en cuenta las preocupaciones de los pequeños libreros al decidir las estrategias para resolver estos problemas”.

María Osorio, directora de la editorial y librería Babel (miembro de la ACLI), hace eco del comunicado de Roa. Para ella, el remate “está mandando el mensaje equivocado, pues hace pensar que las librerías son caras y que entonces hay que comprar libros saldados, pero nosotros no ponemos los precios, esos los pone la editorial o el distribuidor”. Osorio considera que este evento puede desincentivar a la gente a que vaya a las librerías, y siente que el Estado debería jugar un papel mayor para evitar esto: “Nadie nos pregunta nada, no fuimos contactados. Creo que hay que discutir la posibilidad de que haya un precio fijo para por lo menos hablar sobre cómo estos eventos afectan a toda la cadena”.

La editora y librera también considera que fue un error por parte de Corferias, como socio de la Feria del Libro Internacional de Bogotá, promocionar este evento arrendándole su espacio. Corferias, sin embargo, afirma que “no está organizando el outlet” y que solo Dislectura es “el responsable del contenido y de las actividades propias  de su realización”, según afirma Alexandra Torres, directora de Eventos en Arriendo. También dice que “la FILBO tiene un alcance muy distinto al del “Outlet de libros”, teniendo en cuenta que éste último representa un tema puntual de dos días de venta de saldos en un solo pabellón, mientras que en la Feria Internacional del Libro el foco principal es el lanzamiento de nuevos títulos,  el contacto con autores y el desarrollo de una nutrida agenda académica y cultural de más de 1.300 actividades en  15  días”.

Tambo, además, no cree que las librerías se deban preocupar, pues en el outlet no habrá novedades editoriales. “No estamos siendo desleales porque no tenemos las novedades que ellos manejan. Además, entre ellos y los editores se han encargado de descatalogar y guardar ciertos títulos. Nosotros simplemente les volvemos a dar circulación, solo que a muy bajo costo”, afirma. Pero el asunto no es tan sencillo. Si bien el outlet no tendrá novedades editoriales, sí habrá títulos que en este momento se encuentran en el circuito comercial, como los clásicos y ediciones relativamente recientes que todavía se pueden encontrar en librerías.

“Del circuito comercial sí tenemos -dice Tambo-, pero los vendemos bajo otros sellos editoriales. De El retrato de Dorian Gray, por ejemplo, trajimos muchísimos importados. Como es un clásico, lo distribuyen varias librerías, como la Lerner o la Panamericana, pero incluso afirmaría que los nuestros son mejores, pues no solo son más baratos sino que conseguimos unas ediciones muy buenas, con prólogos y comentarios”. Para muchos, como Emilia Franco, directora de la editorial Siglo del hombre, esto genera un problema. Aunque reconoce que los precios bajos pueden funcionar para fomentar la lectura, y que para las editoriales es importante poder vender los títulos de su inventario, la condición mínima es que en este tipo de eventos los libros no estén “en el circuito comercial, pues la idea no es competir con las librerías”.

Para Franco, idealmente, el gremio de los editores se debería unir para hacer una feria de saldos bajo esa condición. “Sería muy bueno tener un evento en el que participe todo el sector, donde una vez al año se vendan libros de baja rotación y que se encuentren por fuera del circuito comercial”. Considera, además, que ese evento podría beneficiar a la Feria del Libro Internacional de Bogotá -donde se venden tanto novedades como libros saldados- pues así esta se podría concentrar solamente en las obras más recientes. “Ninguna otra feria internacional vende obras saldadas, esos eventos son para novedades”, asegura.

A Enrique González, presidente de la Cámara del Libro, también le entusiasma crear una feria de libros saldados. “Si este evento funciona, más adelante nosotros haremos un outlet oficial con Corferias en el segundo semestre del año para que participen todas las editoriales, incluidas las independientes. Creo que es una gran manera de beneficiar al lector”. González entiende la ansiedad de los libreros, pero cree que se debe a que esto nunca ha pasado en el país, y que hay espacio para que todos coexistan en el ecosistema editorial. “En el mercado de las prendas, los outlet son muy normales -argumenta-, y no dañan la percepción sobre el precio pues la gente está acostumbrada a que la ropa de temporada tiene un precio y en los outlet otro”.

Para una fuente que prefirió permanecer anónima, esa mentalidad a la larga puede ser nociva para los libros. “Es terrible que los libros se vendan como camisetas en el mercado. Ese es el punto más alto del capitalismo. Es verdad que en Colombia la gente no lee, y que mejores precios pueden ayudar, pero se corre el riesgo de que la lectura se convierta en un tema de precio. Y la lectura no debe ser motivada por los precios, sino por el interés, el deseo de conocimiento. Convertir al libro en un objeto barato puede generar una cantidad de distorsiones en el sector del libro”.

Las posiciones encontradas parecen no tener una solución ante la inminencia del evento. Las librerías deberían contar con una mayor protección como centros culturales, y el libro, como objeto cultural, debería contar, como en otros países, con precios únicos. En ese sentido, no se puede confundir un remate con el trabajo serio y sostenido por parte de las librerías, pues leer es, también, un problema de elecciones, de curadurías y de catálogos que, evidentemente, no se encuentran incluidos en un remate como el que se realizará este fin de julio. Quizás es peligroso, como dicen los libreros, que se siga perpetuando en el país la idea de que los libros son caros per se, y que pueden ser más baratos, casi regalados, pues eso contribuye a difundir la creencia de que en Colombia no se lee por un problema de dinero.

Tomado de: Revista Arcadia

¿Por qué hay tanto abogado en Colombia?

Abogado

A pesar de que muchos afirman que se necesitan más ingenieros y 
científicos, el país sigue teniendo muchos abogados.
Conozca las razones

El historiador inglés Malcolm Deas, especialista en historia de Colombia del siglo XIX, sostuvo que después de tantos años, le sigue sorprendiendo la enorme cantidad de abogados que salen de las universidades en Colombia. De igual manera, en los últimos años, muchos titulares han afirmado que Colombia es un país de abogados. Pero no se trata solo de la impresión de un extranjero o de unos cuantos colombianos: hace menos de cinco años, Colombia fue el segundo país del mundo con más abogados por cada 100.000 habitantes, según la Corporación de Excelencia en la Justicia.

Mientras que se gradúan más y más abogados, 14.463 estudiantes de derecho presentaron las últimas pruebas del Ecaes, algunos estudios afirman que el país necesita más profesionales en otras áreas. Un estudio del Sena, por ejemplo, calcula que harán falta 90.000 ingenieros de Sistemas y de Telemática para el 2018. En otras ocasiones, algún experto asegura cada cierto tiempo, que lo que América Latina necesita son científicos. El último en hacerlo fue Andrés Oppenheimer, en una entrevista que le concedió a El Tiempo.

Sin embargo, sería necesario preguntarse si los estudios responden a lo que necesita el país, y si lo que los expertos aseguran corresponde al mercado laboral, o depende más de lo que ellos quisieran que ocurriera. Por ejemplo, según las cifras del Observatorio Laboral, los sueldos de los ingenieros en muchos de los departamentos son bajos, y las tasas de cotizantes a la seguridad social están cerca del 50%, e incluso, en algunos casos llegan al 25%. Y por otra parte, muchos de los científicos colombianos de renombre ejercen en otros países, y no en Colombia, por la falta de oportunidades.

En cambio, los abogados recién graduados tienen un sueldo promedio de $2.212.624 y porcentaje de cotizantes del 73%, según las cifras del Observatorio Laboral para el 2014.  El promedio salarial es alto en Colombia, pero desde luego varía dependiendo de la universidad. Por ejemplo, la media de un egresado de la Universidad Nacional es de $2.835.318, de los Andes de $2.790.622, y la Javeriana de $2.515.899.

Los sueldos suben con una especialización recién adquirida. Por ejemplo, un abogado con especialización en Contratación Estatal gana cerca de $6.824.086, y uno con una en Derecho Constitucional, $4.675.889. Y en las ciudades grandes e intermedias, los sueldos se mantienen relativamente altos, para estudiantes de pregrado, con especialización, o maestría, al igual que el porcentaje de cotizantes.

Hay varias razones para entender por qué, a pesar del alto número de abogados, se siguen necesitando tantos expertos en leyes. Según la profesora de derecho de la Universidad Icesi Diana Quintero, una de las explicaciones es que la sociedad colombiana es muy conflictiva, “muchos asuntos que en otros lugares se resuelven con el diálogo, acá terminan en litigios”.  Además, según Quintero, en el país hay una alta vulneración de derechos, un ejemplo, es el difícil acceso a la salud, que en muchos casos se resuelve con tutelas.  A lo que hay que sumarle lo complejo que es el sistema legal colombiano, que impide un análisis fácil y único, y requiere que hasta para muchos trámites relativamente fáciles sea necesario un abogado.

Tomado de: Semana Educación
Fotografía: www.diestres.com

42, la universidad de tecnología que no tiene profesores

42

Kwame Yamgnane, Xavier Niel, Nicolas Sadirac y Florian Bucher 
son los fundadores de 42.

42 es una universidad gratuita para programadores y desarrolladores de software creada en París, Francia, en 2013.

Hasta aquí nada suena raro, además del nombre. Pero 42 tiene grandes diferencias con otras universidades: está abierta las 24 horas del día, los siete días de la semana y no tiene profesores.

¿Cómo aprenden los alumnos si no tiene profesores?

Kwame Yamgnane, uno de los cuatro fundadores de 42, explicó que en vez de contratar profesores, aplican el “peer to peer learning”, es decir, el aprendizaje entre compañeros.

“Hace unos años o décadas atrás, no se podía acceder fácilmente al conocimiento, se necesitaban profesores para llevarlo a la población”, dice Yamgnane.

“En cambio. ahora, en la ciencia de la computación, el conocimiento está en internet. Es accesible a cambio de casi nada”, comenta.

“Fuera de la caja”

Esta es la filosofía básica de 42, creada por cuatro socios: Xavier Niel, un multimillonario francés, dueño de la empresa de telefonía móvil Iliad y de una parte del periódico Le Monde; Nicolas Sadirac, Kwame Yamgnane y Florian Bucher.

Otra de las razones por las que 42, financiada por el magnate Niel, no tiene profesores es que su propósito es que los alumnos piensen de manera creativa e innovadora. “¿Cómo se logra eso?”, se pregunta Yamgnane.

Y se responde: “Un profesor te diría: las cosas son así, de una determinada manera. Son A o B. En 42 no hay nadie que te enseñe el camino. Uno crea su propio camino e innova”, explica.

Brittany Bir, graduada de 42 París y directora ejecutiva de la sede del centro que abrirá en Estados Unidos en noviembre, da un ejemplo:

“En una clase normal, un profesor dice: ‘Vamos a crear una web, vamos a usar este programa y vamos a seguir estos pasos’”.

“En cambio, en 42 sólo decimos a los alumnos que creen una web. No les damos la solución, ellos la buscan solos”, dice. “Cuando se gradúan no replican un modelo. Tienen más espacio para experimentar y desarrollar su creatividad”.

Bir agrega que en una clase normal, uno solo escucha pasivamente lo que el profesor dice y no se involucra. “En 42, al no tener profesores, podía participar activamente en mi aprendizaje”, dice.

Si los profesores no son necesarios, entonces cada uno podría aprender en su casa. ¿Por qué ir a una universidad?

“Necesitamos un lugar donde todos puedan trabajar juntos”, dice Kwame Yamgnane, uno de los fundadores. “Cuando uno trabaja con otros puede innovar”.

Profesores valiosos

AnnaLee Saxenian, decana de la Escuela de Información de la Universidad de Berkeley, EE.UU., cree que el “peer to peer learning” es una fortaleza, ya que cuando los alumnos sean contratados, lo más probable es que trabajen en equipo.

“Pero no creo que los compañeros de clase sepan todo lo que el otro necesita aprender”, argumentó

“Hay valor en tener profesores, aportan una guía y se aseguran de que los alumnos aprendan todo lo que necesiten aprender”, comentó. “Y no creo que todos los profesores sean tan rígidos”.

La decana agrega que los docentes enseñan ciertas habilidades importantes, ya que “la programación no es lo único que uno necesita para empezar una empresa exitosa: se necesitan habilidades de comunicación, ética”.

Brittany Bir, directiva de 42 EE.UU. reconoce que algunas personas sí necesitan esa guía para desarrollar proyectos. “42 no es para todos”, comenta.

La “piscina”

Para ingresar a 42 uno asume un reto llamado “la piscina”, que consiste en sesiones intensivas de programación de software, que duran cuatro semanas.

El nombre del reto se debe a que este apunta a ser “inmersivo” y sólo quedan seleccionados los postulantes que logran “mantenerse a flote”.

Lou Guenier, uno de los 2.500 estudiantes de 42 París, dice que postuló a esta universidad porque era gratis, casi no pedía requisitos y porque siempre estuvo interesado en computadoras.

Sobre la “piscina”, cuenta que es una de las experiencias “más extenuantes” que ha vivido.

Una de las cosas que le pidieron fue crear un programa capaz de resolver cualquier Sudoku.

“Al inicio uno no entiende muchas cosas, pero quedan en el subconsciente. Uno aprende algo nuevo todos los días”, afirma.

Una vez que uno ingresa y empieza a estudiar, no va a clases, sino que va recibiendo una serie de “proyectos” o tareas de programación que debe ir resolviendo, buscando el conocimiento por sí mismo o con apoyo de sus compañeros.

Por ejemplo, a Lou Guenier le han asignado proyectos como crear juegos en 3D o laberintos en 3D.

No importa el tiempo que les tome encontrar la solución.

Guenier cuenta que el ritmo de aprendizaje en 42 es “intenso”. “Uno debe trabajar mucho, y aunque no entienda muchas cosas debe perseverar”.

Asegura que uno aprende más que en la universidad tradicional, “donde uno olvida el 90% de lo que el profesor dice”. “En 42 uno busca las cosas por sí mismo y recuerda todo”.

Lou no extraña a los profesores. “Sin ellos uno trabaja a su propio ritmo y no se vuelve un robot que repite lo que dicen ellos”.

Graduados exitosos

Los alumnos se gradúan de 42 cuando completan 21 proyectos, lo que les toma normalmente entre tres a cinco años.

Entre los egresados hay quienes han creado sus empresas de tecnología y otros que trabajan en start ups, según Kwame Yamgnane.

AnnaLee Saxenian, de Berkeley, dice que la universidad 42 debería mostrar la tasa de éxito de sus graduados.

“Los empleados de Silicon Valley han ido a universidades tradicionales y esto no los ha destruido. Todos nuestros estudiantes consiguen trabajos. Las empresas todavía están contratando a nuestros graduados así que hay valor en los profesores”, comenta.

Brittany Bir, graduada de 42 París y directiva de 42 EE.UU., dice que hasta ahora no ha buscado empleo ni trabajado como programadora directamente.

Ha sido profesora de inglés en una universidad tecnológica de Francia, un puesto en el que estaba “involucrada la programación”. Pero asegura que es capaz de programar software educativo, desarrollar páginas web y construir muchas cosas a partir de la nada.

“Lo que aprendí en 42 lo podría usar en otros trabajos en el futuro. Sé que es útil porque he hecho programación en la universidad de Francia donde trabajé y porque todos los que estudiaron conmigo han podido encontrar trabajo”

Lou Guenier, actual estudiante de 42 París, está convencido de que podría encontrar trabajo en cualquier campo de la computación.

Tomado de: http://www.bbc.com/
Fotografía: Getty Images