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Boletín Científico CIOH

Cartagena de Indias, D.T y C., ColombiaPublicacion CIOH

 El Boletín científico CIOH es una revista científica seriada, especializada en las diferentes áreas de investigación de las Ciencias del Mar (Oceanografía, Hidrografía, Manejo Integrado de Zona Costera, Protección  del Medio Marino, etc.), dirigida a la comunidad científica y la academia en el ámbito global. Publica anualmente artículos científicos  inéditos y arbitrados, producto de proyectos de investigación adelantados por los centros de investigaciones científicas marinas de la Dirección General Marítima y de otros institutos, e investigaciones que realicen contribuciones originales al desarrollo en el área de las ciencias del mar.

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¿Por qué los científicos decidieron que un kilo no pesará lo mismo de siempre?

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A partir de 2019, tras la Conferencia General Sobre Pesos y 
Medidas CGPM),esta unidad de medida desaparecerá, al
considerarse poco práctica para la ciencia.

En 2019, miles de personas en el mundo dejarán de sufrir por esos incómodos kilitos. Pero no estamos hablando de quienes sufren por el sobrepeso, sino de los científicos que hasta la fecha padecen al aplicar esta unidad de medida en sus investigaciones. A partir de ese año, la unidad de medida kilogramo será eliminada del Sistema Internacional de Unidades.

La decisión fue tomada la semana pasada en París, de acuerdo con una nota del portal de noticias BBC Mundo. La decisión se hará oficial en noviembre de 2018, cuando se lleve a cabo la Conferencia General Sobre Pesos y Medidas (CGPM) que redefinirá las unidades básicas de medición, como el kilogramo, el mol, el kelvin y el amperio.

Bueno, ¿y por qué a los científicos les incomodan tanto los kilos? La respuesta es que actualmente, estas unidades no responden a constantes fundamentales, sino a medidas arbitrarias que se establecieron en algún momento de la historia.

El kilo es un gran ejemplo de esta situación. En 1889, el kilo se volvió oficial: en esa fecha, funcionarios de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas depositaron un cilindro de 4 centímetros de platino iridio fabricado en Londres en una caja de seguridad en París, con tres campanas de vidrio resguardándolo. El problema es que con el paso del tiempo ese cilindro ha perdido 50 microgramos, creando una variación en todas las balanzas, que deben calibrarse comparándose con ese cilindro.

Si bien estas diferencias son insignificantes para alguien que quiera saber si le va a caber la ropa después de llegar de unas vacaciones, estos cambios mínimos pueden afectar de manera significativa las investigaciones científicas.

Por esto, a partir de mayo de 2019 el kilo se medirá con un instrumento llamado la balanza de Watt que, mediante dos experimentos distintos, compara la energía mecánica -o sea el peso causado por un objeto- y la electromagnética de un objeto. Tras aplicar una fórmula matemática, los científicos pueden calcular el valor en kilogramos de dicho objeto, relacionándolo con la constante matemática de Planck.

Esta balanza existe desde 1976, y le ganó la competencia para ser la nueva metodología para medir el kilogramo a otros tres experimentos propuestos: el proyecto de Avogadro, la levitación magnética y el experimento de acumulación de iones de oro.

Tomado de: Redacción Ciencia El Espectador
Imagen: Pixabay

Boletín

Bol jul 2017

No 55 julio

El Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas del Pacífico (CCCP), a través del Área de Oceanografía Operacional, realiza una descripción mensual del comportamiento de los diferentes parámetros meteorológicos y oceánicos que definen el comportamiento climático de la Región Pacífica.

Más información

ISSUU

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Niña de 9 años publicó artículo académico sobre ciencia y redes sociales

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¿Qué logro importante alcanzaste a los nueve años? Sophia Spencer, una niña canadiense de nueve años ya publicó un ‘paper’ académico en la revista ‘Annals of the Entomological Society of America’. El artículo lo logró en coautoría con Morgan Jackson, un entomólogo de la Universidad de Guelph Insect Collection en Ontario, Canadá. Ambos escribieron sobre la importancia de las redes sociales para hacer a la ciencia más accesible al público.

Todo comenzó hace un año, cuando la madre de la niña le escribió a la Sociedad Entomológica de Canadá preguntando si había alguna persona que pudiera motivar a su hija en su interés por los insectos. Los compañeros de colegio de Sophia solían molestar a la niña porque pasaba su tiempo jugando con insectos, y a su madre le preocupaba que eso pudiera desincentivar a su hija a seguir su pasión por esos animales.

Como respuesta, la Sociedad le pidió al público motivaciones comunitarias para la niña. Y así se comenzó a difundir en Twitter el ‘hashtag’ #BugsR4girls (los insectos son para las niñas). En un tuit, la institución adjuntó la carta de la mamá de Sophia y escribió: “Una joven niña que ama a los insectos está siendo matoneada y necesita nuestra ayuda. DM tu correo y haremos contacto!”

Jackson (el coautor del artículo), quien manejaba las cuentas de la institución, se sorprendió por la reacción del público. Por eso decidió publicar un artículo describiendo cómo las plataformas de redes sociales como Twitter pueden llamar la atención hacia la entomología (el estudio científico de los insectos). Y entonces le pidió ayuda a Spencer para su investigación.

En el artículo, Jackson analiza la participación que recibió por parte del público a partir de su tuit inicial. También discute otras conversaciones en línea que iniciaron desde su publicación, incluyendo la participación de las mujeres en las carreras STEM (ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas, por sus siglas en inglés) y cómo los científicos pueden hablar sobre sus trabajos con una audiencia en Internet.

Las niñas y la ciencia

El aporte de Spencer fue describir su experiencia con los entomólogos que le dieron consejos sobre su pasión. Un fragmento de su texto dice:

“El año pasado en el otoño tenía un mejor amigo insecto y su nombre era Hoppers. Cuando encontré a Hoppers estaba un poco asustada porque era la primera vez que agarraba un saltamontes. Cuando lo sostuve, se orinó en mi mano, y pensé que me había mordido y que esa era mi sangre, así que lo solté y cayó en las escaleras. Pero luego lo encontré y aún estaba asustada, pero me di cuenta que aún le caía bien, y pensé que esa era solo una forma de saber si yo lo iba a lastimar… Luego le di un poco de agua y fue genial”.

Me gusta mucho ser una experta en insectos, pero muchos niños en el colegio matan a los saltamontes, especialmente los niños grandes en mi antiguo colegio… Se sintió muy bien que tantas personas me apoyaran, y fue genial ver a otras niñas y adultos estudiando a los insectos. Me hizo sentir que podría hacerlo también, y definitivamente, quiero estudiar a los insectos cuando crezca, probablemente a los saltamontes. Si alguien dijera que los insectos no son para niñas, me daría rabia…Creo que cualquier cosa puede ser para cualquiera, incluyendo a los insectos”.

Los efectos del apoyo en redes sociales

Sophia dice que los niños en su colegio han cambiado la opinión sobre ella. Ahora creen que es más ‘cool’ y que le han pedido compartir su microscopio para ver bien a los insectos.

La historia de Sophia es una linda muestra de cómo Twitter le permite a los científico llegar más allá de sus círculos académicos, opina el medio.

Desde la publicación del artículo de Spencer y Jackson, el ‘paper’ ha sido el más popular jamás publicado en esa revista, según datos de Altmetric.

Tomado de: Enter.co por Susana Angulo
Fotografía: Pixabay

Descubren una nueva especie de bacteria en la Antártida

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Esta bacteria, del género Pseudomonas, es capaz de adaptarse a
todo tipo de ambientes. Científicos españoles acaban de describir 
una nueva especie que emite sustancias que interrumpen la
comunicación de otras con microorganismos y plantas.

Científicos del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA, instituto del CSIC) han descrito una nueva especie de bacterias del género Pseudomonas localizada en la Antártida. El descubrimiento, realizado en colaboración con investigadores británicos y malasios, aparece publicado en la revista científica Systematic and Applied Microbiology. La nueva especie se ha denominado Pseudomonas versuta.

“Las bacterias del género Pseudomonas son capaces de adaptarse a todo tipo de ambientes, las hay en suelos, aguas, plantas e incluso hay algunas cepas patógenas para animales, plantas y seres humanos”, explica Álvaro Peix, investigador del IRNASA implicado en el descubrimiento. Hay cerca de 200 especies distintas y en la Antártida se han encontrado incluso en hielo, aunque el número de especies nuevas de este género halladas en el continente helado es aún muy pequeño.

En este caso, el interés de la nueva especie tiene que ver con sus relaciones con el entorno, que son muy interesantes para los expertos. La comunicación que establecen las bacterias entre sí y entre ellas y otros organismos depende de una serie de moléculas químicas.

“Las bacterias emiten señales químicas que son captadas por otras bacterias y por otros organismos, por ejemplo, por las plantas. Esa señalización química se denomina técnicamente Quorum sensing y es muy importante, porque está implicada en la regulación de procesos importantes, tanto en las relaciones beneficiosas para las plantas como en las relaciones de patogenicidad”, comenta el científico.

Sin embargo, hay otro fenómeno denominado Quorum quenching que consiste, por el contrario, en bloquear esta comunicación. “Algunas bacterias son capaces de emitir sustancias que interrumpen las rutas de señalización del Quorum sensing, por ejemplo, una serie de enzimas que degradan otros compuestos”, señala.

En el contexto de este estudio, los científicos estaban buscando bacterias con capacidad para producir esas sustancias que interrumpen el Quorum sensing y que a la vez tuvieran una tolerancia a ambientes fríos. Así, aislaron tres cepas en suelos de la península antártica, procedentes de las islas de Lagoon y Anchorage, en la Bahía Ryder.

Un equipo experto en caracterizar Pseudomonas

Los investigadores de la Universidad de Malasia y el British Antarctic Survey se pusieron en contacto con el grupo de Álvaro Peix por la amplia experiencia de su grupo de investigación en la caracterización de Pseudomonas. De esta manera, se pudo comprobar que las bacterias halladas pertenecían a una nueva especie que se encuadra dentro del grupo de las Pseudomonas fluorescentes.

Además, los investigadores también realizaron la secuenciación del genoma completo. Además de aportar mucha más información, permite estudiar qué genes pueden estar implicados en la actividad que tanto interesaba a los investigadores, el Quorum quenching.

“La secuenciación está revolucionando la taxonomía, los estudios de diversidad genética, pero también va a revolucionar los estudios de diversidad funcional, y la detección de genes de importancia”, comenta Álvaro Peix.

Gracias al avance tecnológico de los últimos años, hoy en día ya se han secuenciado más de 86.000 genomas de bacterias y más de 25.000 metagenomas, material genético obtenido directamente de muestras ambientales. Toda esta información tiene un enorme interés biotecnológico, ya que permite caracterizar genes que codifican moléculas de interés para la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica, entre otras. Se trata de compuestos que pueden antitumorales, antibióticos y antifúngicos, por ejemplo. En este sentido, el futuro es prometedor, ya que se calcula que la ciencia solamente conoce el 0,5% de los micocroorganismos existentes.

Tomado de: El Espectador. Medio Ambiente. Por AGENCIA SINC
Fotografía: Agencia Sinc - Álvaro Peix.

Bolsas de yuca que al llegar al mar se disuelven en el agua

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El biólogo indonesio Kevin Kumala diseñó unas bolsas hechas de
yuca que son 100% biodegradables y que al contacto con el 
agua, se disuelven y se convierten en alimento y bebida.

Kevin Kumala nació en Balí, Indonesia. Pasó su infancia recorriendo las paradisíacas playas de ese país del Sudeste asiático, regocijándose con su belleza y pureza. Abandonó su país durante diez años para estudiar bilogía en Estados Unidos. Pero lo que vio al regresar en el año 2009 lo dejó atónito: las playas de su infancia eran ahora basureros irreconocibles.

El indonesio le dijo al diario Southeast Asia Globe que “cuando me iba a surfear o a bucear, esto ya no representaba un placer para mí. Encontraba plástico en cualquier lugar que visitaba en Bali. Esto se convirtió en algo muy frustrante para mí”.  Por eso, Kumala decidió hacer algo.

Sabía que en un mundo que bota al mar ocho millones de toneladas de plástico al año, decirle a la gente que dejara de consumir productos desechables era un proyecto a largo plazo, y que por eso, debía ingeniárselas para diseñar una solución en el corto plazo.

Fue así como surgió Avani Eco, una empresa que produce implementos que son similares al plástico a la vista y al tacto, pero que están hechos con productos 100% biodegradables. La idea es tan innovadora que este año recibió el premio “Most Valued Bussines Indonesia”, que premia a las iniciativas más responsables con el medio ambiente en ese país.

Su producto bandera es una bolsa hecha con almidón de yuca. Indonesia produce cada año 25,2 toneladas de este tubérculo, y usándolo, Kumala se ideó una bolsa tan resistente como las convencionales pero que, al llegar al mar, se disuelve y no deja ningún residuo tóxico. En tiempo máximo durante el cual la bolsa existe es de 100 días. Una bolsa plástica regular puede tardarse hasta 400 años en desaparecer.

Avani Eco, la compañía que fundó hace tres años, crea además productos hechos con materiales como la caña de azúcar y la maicena. Pitillos, cajas portables de alimentos, envases para llevar el café, saleros y pimenteros, vasos y cubiertos son algunos de los productos que Kumala ha diseñado.

Si bien la iniciativa ha sido aplaudida en diversos escenarios, está claro que lo que hay que atacar es la raíz del problema: el consumo excesivo de plástico en las sociedades industrializadas. Y es que, en este sentido, los datos son alarmantes: en enero de 2016, un informe de la Fundación Ellen MacArthur reveló que si la humanidad no se detiene, para el año 2050 el plástico presente en el océano pesará el doble que los peces que allí habitan.

Campaña Avni Eco

https://www.youtube.com/watch?v=24Nyn7DQn6Q

Fuente: Elespectador.com Redacción Medio ambiente
Fotografía: Avani Eco

El biólogo al que casi encarcelan por compartir una investigación de la U. Nacional

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Cuando a Diego Gómez Hoyos, un egresado de la Facultad de Biología de la Universidad del Quindío, le anunciaron que acababa de ganar una beca en la Universidad Nacional de Costa Rica para estudiar una Maestría, también le fue notificado una denuncia en la que se le acusaba de un delito contra los derechos de autor.

Su error fue subir una tesis de grado de la Universidad Nacional (incluyó el nombre del autor en todo momento) a Scribd, una plataforma de documentos en línea, y luego compartirla en una grupo de amigos investigadores en Facebook. Corría el año 2013 y la acusación pedía para él de cuatro a ocho años de prisión.

Por aquel entonces, los recursos que manejaba la Universidad del Quindío para hacer investigación y acceder a conocimiento eran limitados. Debido a estas falencias, y con la intención ampliar su marco teórico, creó un grupo de investigación entre sus compañeros de curso que también compartían información en un grupo cerrado de Facebook. “Pedíamos apoyo a los profesores para que nos ayudaran a buscar recursos bibliográficos que por esa época eran difíciles de acceder”, relata.

Uno de los documentos que difundió por ese medio fue la tesis por la que fue denunciado. “Era una investigación sobre “taxonomía” de la Universidad Nacional. No pude enviarla por correo electrónico porque estaba muy pesada, así que busqué una plataforma para subir esa información completa (con nombre del autor)  para que otros la leyeran, sin ánimo de lucro”, explica.

Cuatro largos años después de comenzar el proceso penal, Gómez fue absuelto tras demostrar que al compartir la investigación no obtuvo ninguna retribución económica. Germán Realpe Delgado, su abogado y especialista en derecho informático y delitos informáticos, logró probar que, aunque la plataforma Scribd exige pagar un valor por la descarga de los documentos, ese dinero nunca llegó a manos del denunciado.

Realpe cuenta que con un perito forense, Daniel Torres, usaron una herramienta para rastrear información sobre si la tesis ya había sido publicada en internet antes de que su cliente lo hiciera. Para ello utilizaron la fuente de acceso público llamada Osint, que rastrea todo tipo de información (redes sociales, buscadores, foros, fotografías, wikis, bibliotecas online, conferencias y metadatos). Encontraron entonces que la tesis ya estaba en internet, y lo más revelador, que otros ya la habían compartido.

La defensa de Gómez, en la que también están los abogados Claudio Zambrano y Luis Bernando Alzate, también argumentó que compartir este tipo de investigaciones es una práctica común entre biólogos, mucho más entre estudiantes universitarios con fines pedagógicos y de aprendizaje. Incluso se pudo establecer que el propio denunciante había compartido otras investigaciones de colegas a través de diferentes plataformas.

Finalmente, el juez absolvió al denunciado en primera instancia. Sin embargo, el denunciante apelará está decisión y tienen plazo hasta el 1 de junio para entregar nuevas pruebas.

El caso de Diego Gómez reabre la polémica sobre el acceso libre a la información, más en contextos académicos, porque puede crear un precedente a la hora de compartir contenido en internet. No obstante, todavía no se puede hablar de triunfo, puesto que existen muchos vacíos alrededor de la ley de derechos de autor en Colombia.

“Así como me pasó a mí, le puede pasar a otro estudiante que crea que el conocimiento es libre”, explica el ahora biólogo que en la actualidad ejerce de coordinador de investigaciones en una reserva natural en el sur de Costa Rica.

Asegura que, aunque este lío penal lo pudo haber derrotado tanto a nivel personal como en su carrera profesional, le sirvió para madurar como investigador y como activista contra las barreras de acceso al conocimiento. “Los invito a publicar sus artículos en revistas de acceso abierto, que no le cueste un peso a las universidades ni a nadie poder acceder al conocimiento que generamos”, concluye.

 ¿Cómo está Colombia en la ley derechos de autor?

“Las leyes de derechos de autor se quedan cortas. Los estudiantes tienen la costumbre de compartir información para ampliar el conocimiento a través de las redes sociales y están leyes no son justas con ellos. Por un lado les decimos que usen internet a través de programas nacionales, pero falta mecanismos para compartir información de manera libre” asegura Realpe a esta publicación.

Actualmente la Ley 23 de 1982 es la que regula los derechos de autor en Colombia pero, como su nombre lo indica, es una norma creada en el 82, época en la que las dinámicas del uso de la información a través de la tecnología eran muy diferentes a las actuales. “Esta Ley fue pensada pre-internet, pero ahora todo el tiempo hablamos de compartir, esa es la narrativa de las redes sociales y la educación no es ajena a ese cambio”, explica Juliana Soto, investigadora en la Fundación Karisma.

Por estos cambios y vacíos, Colombia vio la necesidad de reformar esta normatividad a través de la Ley Lleras en sus diferentes versiones, pero fue imposible. En ese sentido, confirman los expertos consultados, el tema de derechos de autor pensados para la red siguen sin ser debatidos por el gobierno para evitar casos como el Diego Gómez.

¿Las bases de datos de la universidades son suficientes?

Los sucesos que vivió Diego Gómez en su universidad son los que hoy en día viven muchos estudiantes que pertenecen a universidades públicas que cuentan con poco presupuesto para pagarle a las editoriales internacionales que manejan el mercado de las investigaciones en el mundo. Es decir, los que controlan las bases de datos más completas y actualizadas.

Por ejemplo, la Universidad Nacional destina de su presupuesto entre  5.000 y 6.000 millones de pesos anuales para la contratación de editoriales que ofrecen plataformas de información distribuida en monografías, tesis, revistas, periódicos, investigaciones, banco de imágenes, audios y videos. Recursos que son de vital importancia para la generación de conocimiento.

Aunque varias universidades cuentan con repositorios de acceso abierto como la Nacional, todavía falta mucho para que los investigadores que producen conocimiento suban sus resultados a plataformas de acceso libre y no le paguen muchas veces a editoriales que cobran por revisar y publicar una investigación.

“El caso de Diego ha permitido que se haga una reflexión de la relevancia del acceso abierto para la academia, por eso el apoyo de la revista Open Acces en este caso, ya que son investigadores que publican en revistas que se difunden de manera gratuita. Si el acceso abierto fuera la regla, el caso de diego no habría tenido lugar”, concluye Juliana Soto, investigadora en la Fundación Karisma.

Revista Semana. Semana Educación. www.semana.com
Fotografía: Diego Gómez

Hombre tetrapléjico recupera movilidad de su brazo gracias a la ciencia

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Un estadounidense que quedó tetrapléjico hace 10 años en un accidente de bicicleta puede volver a usar su brazo y su mano derecha para beber y comer, gracias a una nueva neuroprótesis considerada como “una primicia” médica por los investigadores.

Este avance, logrado en Cleveland, Estados Unidos, depende de un dispositivo que sortea la lesión de la columna vertebral utilizando hilos, electrodos y programas informáticos para reconectar el cerebro del paciente con los músculos de su brazo paralizado.

“Que nosotros sepamos, es el primer ejemplo en el mundo de una persona aquejada de una parálisis total, completa”, que utiliza directamente la mente para desplazar el brazo y la mano para efectuar “movimientos funcionales”, declaró a la AFP Bolu Ajiboye, uno de los autores del estudio, publicado en la revista The Lancet.

El paciente, de 56 años, Bill Kochevar, tetrapléjico, con una lesión a la altura de la cuarta vértebra cervical, tiene dos aparatos sobre la cabeza y 192 microelectrodos implantados quirúrgicamente en el cerebro, que registran las señales que su materia gris envía cuando quiere mover el brazo o la mano.

Con este dispositivo experimental, sus músculos reciben instrucciones mediante 36 electrodos implantados en su brazo y antebrazo. Esto le permite utilizar el brazo para beber un café, rascarse la nariz o comer un puré de patatas.

Kochevar, que recibió sus implantes intracerebrales a finales de 2014, dispone asimismo de un brazo móvil de apoyo, también controlado por su cerebro, que le ayuda a luchar contra la gravedad que le impediría levantar la extremidad para que su mano pueda tomar el tenedor o la taza.

Tomado de: www.elespectador.com 
Fotografía: AFP.

En 30 años, Colombia se quedaría sin nevados

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Los picos nevados de Colombia tienen sus años contados: entre 20 y 30. Es decir, en solo dos o tres décadas podrían desaparecer las pocas áreas de hielo que cubren las seis cumbres blancas que tiene el país y que representan el 2 por ciento de los glaciares tropicales que existen en el planeta.

El lunes el Ideam –en conjunto con otras entidades meteorológicas de Ecuador, Bolivia y Perú, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– lanzó una alerta por el deshielo constante de estos glaciares, que en el país apenas cubren 37 kilómetros cuadrados, un poco menos de la extensión que hoy tiene la localidad de Kennedy, en Bogotá.

Este nuevo cálculo para el país fue producto de la interpretación de imágenes de satélite, aportadas por el proyecto de monitoreo de glaciares tropicales que financió el BID, y una imagen de la Sierra Nevada de Santa Marta tomada por la Fuerza Aérea Colombiana.

En solo 50 años hubo una disminución del 63 por ciento de los glaciares, que para mediados de los años sesenta ocupaban 103 kilómetros cuadrados. Sin embargo, la situación se ha agudizado a tal punto que en seis años se perdió el 17 por ciento de estos seis ecosistemas: dos sierras (la de Santa Marta y el Cocuy) y cuatro volcanes nevados (El Ruiz, Santa Isabel, Tolima y Huila).

Ómar Franco, director del Ideam, advirtió que las próximas generaciones de colombianos tal vez no tendrán la oportunidad de conocer estos ecosistemas de alta montaña, pues con una tendencia de pérdida anual de entre 3 y 5 por ciento de la masa glaciar, se tiene la proyección de que estas masas de hielo cuentan con una vida estimada de dos a tres décadas.

“Los glaciares son la alarma de lo que está pasando en el resto del país con el cambio climático. Aunque no dependemos de ellos para el suministro de agua, como ocurre en Bolivia o Perú, sí son indicadores de todo el sistema de alta montaña, del que sí depende el suministro de agua”, analizaron los expertos del Ideam durante la presentación del informe.

Por su parte, Fabio Arjona Hincapié, director ejecutivo de la ONG Conservación Internacional –quien participó en el proyecto de monitoreo–, explicó que precisamente la competitividad de ciudades como Bogotá depende de sus ecosistemas de alta montaña, como el páramo de Chingaza.

En ese mismo sentido, Roberto Esmeral, representante del BID, señaló que la región concentra el 99 por ciento de los glaciares tropicales del mundo y que en cada país varía la utilidad que estos le prestan a la sociedad, como el suministro de agua o el hábitat de las comunidades indígenas.

Actualmente, el Ideam tiene 19 estaciones meteorológicas midiendo cada media hora parámetros climáticos, desde el bosque alto andino, los páramos y glaciares. La meta es que en los próximos meses se instale una estación a unos 5.000 metros de altitud, que promete ser la estación más alta del país.

Tomado de: www.eltiempo.com 
Fotografia: Cortesía Ideam / En siglo y medio, la Sierra Nevada 
de Santa Marta ha perdido 92 por ciento de su área glaciar.

Así se descubrió la más extrema de las estrellas

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En física se conoce como límite de Eddington a un principio según el cual todos los objetos con masa pueden emitir luz hasta cierto punto; sobrepasado este límite, la misma luminosidad empieza a impedir que la fuente que la genera siga funcionando, ocasionando que el objeto se empiece a desintegrar. Se trata de uno de los fundamentos del modelo de radiación (emisión de luz) de la física actual.

Por lo menos, esto era lo que se creía hasta ahora. Científicos acaban de hacer un descubrimiento que podría replantear dicho modelo a partir de las observaciones en astrofísica, es decir, del estudio de objetos del cielo que de ninguna manera podrían ser reproducidos en laboratorios de la Tierra.

Un equipo integrado por 23 astrónomos pertenecientes a un proyecto de cooperación europea acaba de publicar, en la revista ‘Science’, el hallazgo de una estrella de neutrones –también conocida como pulsar– capaz de emitir luz mil veces por encima del límite de Eddington, lo que la convierte en uno de los cuerpos del cosmos más extremos descubiertos hasta ahora.

La estrella es la más lejana de su tipo captada a la fecha –a 50 millones de años luz– y según los investigadores es capaz de emitir tanta luz en un segundo como nuestro sol en tres años y medio, el equivalente a 300 millones de soles al mismo tiempo. Este fenómeno era algo que solo se les atribuía a los agujeros negros (objetos del universo con una masa tan concentrada que su gravedad es capaz de atrapar, incluso, a la luz).

El bogotano Guillermo Rodríguez, astrofísico del Observatorio Astronómico de Roma y quien participó en el estudio, reconoce que la primera reacción ante el hallazgo fue de desconcierto.

Esto, debido a que el comportamiento de la estrella –que hace parte de un sistema binario dentro de la categoría de las denominadas Fuentes Ultraluminosas de Rayos X (ULX, en inglés)– anteriormente se atribuía solamente a la presencia de agujeros negros de masas intermedias, de hasta varias cientos de veces la del Sol.

Para explicar el atípico hallazgo, Rodríguez asegura que su equipo de estudio –liderado por el italiano Gian Luca Israel– centró su hipótesis en la configuración del campo magnético de la estrella, sugiriendo que puede ser multipolar; es decir, mucho más complejo que lo que se asumía hasta ahora. “Normalmente, partimos de la base de que las estrellas tienen un campo magnético de dipolo como el de la Tierra, y creemos que una de las razones para explicar la luminosidad de esta estrella es la presencia de un campo magnético multipolar extremadamente fuerte, de 10 a la 15 Gauss (un 10 seguido por 15 ceros)”, explica el investigador y aclara que el campo magnético de la Tierra es de medio Gauss, mientras que el del Sol es de uno, en promedio (aunque puede alcanzar hasta los 4.000 en las manchas solares).

De acuerdo con Rodríguez, la gran cantidad de luz emitida también tendría explicación a partir del material con el que una estrella se ‘alimenta’ de la otra, a través de su impresionante fuerza de gravedad.

La observación del pulsar –denominado NGC 5907 ULX-1– fue hecha gracias al satélite XMM Newton de la Agencia Espacial Europea. Los científicos utilizaron los datos de archivo de ese telescopio y con un programa de computador, diseñado por Rodríguez, analizaron cada estrella en las imágenes de dicha base de datos en busca de señales periódicas; en este caso, las encontraron en la emisión de rayos X de la estrella, con un periodo de 1,13 segundos, correspondientes al periodo de rotación de la estrella.

Rodríguez, experto en objetos compactos como estrellas de neutrones y agujeros negros, y también en astronomía de rayos X, recuerda que uno de los objetivos de la ciencia es encontrar la solución más simple a cualquier problema. Sin embargo, en este caso se han visto obligados a incluir campos magnéticos complejos para explicar dicho hallazgo. Y esto los llevó a plantearse la necesidad de revaluar los modelos físicos con los que se cuenta en la actualidad.

La utilidad de este hallazgo, sin duda, será poder avanzar en el conocimiento y mejorar los modelos físicos actuales”, apuntó.

Tomado de: www.eltiempo.com 
Fotografia: Archivo particular / La observación del pulsar 
(denominado NGC 5907 ULX-1) fue hecha gracias al satélite 
XMM Newton de la ESA.