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FilS Mar – Feria del Libro de Santa Marta 2019

FilsMar

La Educación y la Cultura en el Desarrollo Territorial serán el eje temático de la Feria del Libro de Santa Marta, Filsmar, será organizada por la Universidad del Magdalena con apoyo de entidades públicas y privadas que le apuestan a impulsar las actividades relacionadas con el fomento de la lectura y escritura en la costa caribe colombiana.

La feria del libro samaria, contará con la participación de editores, distribuidores, libreros y demás actores de la cadena productiva del libro a nivel nacional e internacional, los cuales tendrán un espacio para dialogar sobre diversas temáticas, todas centradas en su pasión por los libros.

Esta primera versión de Filsmar, se desarrollará del 21 al 26 de mayo desde las 8 de la mañana, en el Edificio Mar Caribe de la Universidad del Magdalena, donde más de 30 editoriales y librerías tendrán su propio estand y donde además estarán más de 50 fondos editoriales, los cuales tendrán disponibles libros, revistas y tendrán publicaciones de diversas temáticas.

Los asistentes podrán disfrutar de una gran cantidad de actividades como exposiciones artísticas y de colección científica, programas lúdicos para niños y jóvenes, presentaciones de libros y revistas, club de lecturas, taller de serigrafia y conversatorios.

Para conocer todos los detalles y eventos destacados de esta feria, los invitamos a consultar su programación aquí: PROGRAMACIÓN GENERAL FILSMAR 2019

Tomado de: Seguimiento.co
Imagen: Universidad del Magdalena

Cinco años de continuo aprendizaje

5anios

Si bien la investigación científica en Colombia no está pasando por un buen momento dado el poco apoyo económico por parte del Estado, es evidente el enorme esfuerzo que las instituciones académicas hacen de manera permanente por buscar el apoyo que se requiere para la producción científica.

 A lo largo de estos cinco años hemos podido encontrar grandes talentos dentro de la academia, ávidos de compartir el resultado de sus investigaciones, que en muchos casos no pasan del repositorio de tesis de una facultad, bien sea por desconocimiento, poco apoyo o simplemente falta de presupuesto para su publicación.

Este camino recorrido de continuo aprendizaje, nos ha enseñado,  de una manera simple a brindar herramientas tanto a las instituciones privadas como públicas y por supuesto a sus investigadores, una alternativa de socialización y puesta a disposición de su conocimiento sin inversión; mediante divulgación de artículos, textos académicos y resultados de investigación que serán apoyo de consulta de un sin número de usuarios que no cuentan con el acceso a las bases de indexación.

Gracias a esta labor hemos podido compartir largas jornadas de trabajo con algunos de los mejores investigadores en diferentes disciplinas, a quienes hoy extiendo mi agradecimiento por haber tomado la decisión de apoyar este proyecto que cada día nos deja más satisfacciones.

Hoy a 5 años de nuestra constitución como un emprendimiento, solo tengo palabras de agradecimiento para las instituciones tanto públicas como privadas que nos permiten hacer parte de su gestión y aportar a la difusión del conocimiento en cada uno de sus proyectos.

Quiero agradecer de manera muy especial a la Universidad de la Sabana, primera institución que a pocos meses de abrir nuestras puertas nos dio la oportunidad de trabajar en conjunto y hoy hemos podido llevar los resultados de la producción académica a otros países. A la Dirección General marítima Colombiana y a la Comisión Colombiana del Océano por haber creído en nosotros y poner en nuestras manos la producción de sus más importantes investigaciones.

Sandra Edith Nossa M.

Dirección General

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¿Qué es eso de la internacionalización de la educación superior?

EducacionSuperior

Angela Goyeneche, investigadora del Observatorio de la Universidad Colombiana, muestra el panorama general de las modalidades de movilidad académica, tales como convenios de doble titulación, intercambios académicos,  pasantías internacionales, co-titulación o joint programme, rotación médica en el exterior, cursos cortos, representación internacional de la IES en eventos académicos, investigación conjunta, trabajos en redes de conocimiento para intercambio de información, plataformas conjuntas para la formación como MOOCs, y redes universitarias para compartir buenas prácticas de gestión institucional, entre otros.

Da cifras sobre la internacionalización en el país y reflexiona sobre la importancia de que en Colombia y Latinoamérica se pensara en redes de soporte para estos procesos.

El siguiente es el informe, publicado en Revista Credencial:

Cada día escuchamos con más frecuencia de algún conocido o  familiar que se va al extranjero a estudiar por un semestre, hacer las práctica profesionales, una investigación, participar en conferencias, entre otras, lo que no se tiene muy claro es ¿cómo se puede aplicar o participar en estas actividades?, ¿para qué sirven?, ¿qué beneficios aporta salir del país? ¿es cierto eso de qué mejora la hoja de vida?. Una cosa que parece si estar claro es que estas movilidades suelen darse a través de una universidad colombiana, las cuales a su vez tienen una relación con universidades extranjeras para poder ofrecer estos programas. Estas relaciones es lo que se conoce como la Internacionalización de la Educación Superior.

Una definición más formal de la internacionalización de la educación superior nos la brinda el Ministerio de Educación Nacional –MEN-, quien lo define como “un proceso que fomenta los lazos de cooperación e integración de las Instituciones de Educación Superior (IES) con sus pares en otros lugares del mundo, con el fin de alcanzar mayor presencia y visibilidad internacional…”, “este proceso le confiere una dimensión internacional e intercultural a los mecanismos de enseñanza e investigación de la educación superior”[1]. Es decir, es un proceso de relacionamiento entre universidades internacionales con la finalidad de llegar a una colaboración mutua que les permita mejorar la calidad de la educación que ofrecen.

La internacionalización no es un proceso reciente, incluso es difícil hablar de cuándo empezó realmente, pues por décadas se han dado acercamientos entre los docentes con universidades o redes internacionales de manera informal. Pero es a partir de los 90 cuando toma fuerza, motivado por la fuerte influencia de la globalización, acuerdos comerciales y de cooperación internacional, la búsqueda por expandir los horizontes a uno transnacional y del cual todas las sociedades puedan participar.

Es así como en los últimos 25 años estos procesos se han ido transformando. Inicialmente era identificado como la movilidad estudiantil y docente, pero en la actualidad se entiende como una herramienta para mejorar la calidad de la Educación Superior, pues permite hacer un uso eficiente de las experiencia y buenas prácticas extranjeras, mejorar procesos de calidad, generar investigación conjunta, compartir y complementar currículos y hasta reconocer titulaciones conjuntas.

Para Fernando Téllez, asesor de políticas públicas de la dirección de Calidad para la Educación Superior, existen dos tipos de procesos de internacionalización. El primero es la Internacionalización en casa, que se refiere a toda aquella exposición con el contexto internacional de los estudiantes, docentes y demás integrantes de la comunidad académica sin necesidad de salir del país, por medio de mecanismos como educación virtual, internacionalización del currículo, estudio de lenguas extranjeras, presencia de estudiantes y docentes internacionales; el segundo, es la Internacionalización en el extranjero, que se refiere al movimiento físico de personas fuera del país para cursos, programas,  proyectos de investigación, eventos académicos, entre otros.

En general, las universidades participan en procesos de internacionalización a través de convenios y acuerdos con sus pares extranjeras. En el caso colombiano, son las universidades las que deciden, haciendo facultad de la autonomía universitaria [2], con quién quieren llegar a un acuerdo y con qué finalidad. Para ello, cada una realiza un proceso interno en el que establece las prioridades y necesidades que tenga, e identifica sus pares a nivel internacional, con los cuales pueda llegar a un acuerdo de colaboración mutua. El proceso de negociación de los términos del acuerdo y los productos que se esperen de los mismos, dependerán de la capacidad de negociación y de los protocolos institucionales que establezcan para llegar a estos acuerdos, por lo tanto, un acuerdo entre una universidad colombiana y otra con la misma extranjera pueden variar significativamente.

El gobierno, algunas asociaciones y redes ofrecen apoyo a las universidades para facilitarles el proceso de acercamiento con universidades extranjeras, mediante la negociación en paquete de acuerdos con sus pares en el extranjero. Algunas de ellas son la Asociación Colombiana de Universidades – ASCUN-, Colombia Challenge your Knowledge – CCYK- y el Sistema Universitario Estatal – SUE-, entre otras.

¿Cuáles son los principales acuerdos a los que se comprometen las universidades?

· Convenios de doble titulación: se realizan después de que las universidades involucradas hacen un análisis exhaustivo de sus currículos e identifican similitudes, por lo tanto le permiten a los estudiantes realizan una parte del periodo académico en la IES de origen y otra en la de acogida. Al finalizar los estudios, el estudiante recibirá un diploma de cada una de las universidades. Esta modalidad puede realizarse para dos propósitos: 1. recibir el título de pregrado de ambas, o 2. para recibir el título de pregrado en la universidad de origen y el título de postgrado en la universidad de acogida.

·   Intercambio académico: el estudiante realiza una estancia de uno o dos semestres académicos en la universidad de acogida, y al finalizar su periodo fuera del país, su universidad de origen reconoce las asignaturas vistas en el extranjero y el estudiante regresa a finalizar sus estudios.

·  Pasantías internacionales: este tipo de movilidad suelen ser impulsados tanto por las universidades, como por asociaciones estudiantiles que se encuentran presentes en ellas. Ejemplo de esto es la gestión que realiza AISEC, que es una red de más de 70.000 jóvenes que se encuentra presente en 2.400 universidades y 126 países del mundo.

·   Co-titulación o joint programme: Esta modalidad plantea la creación de un programa de estudio entre dos o más instituciones, en donde los estudiantes realizan uno o varios semestres académicos en cada una de ellas. Al finalizar el programa el estudiante recibirá un solo título otorgado por las universidades participantes.

En Colombia existen programas conjuntos entre universidades colombianas, como es el caso de la Ingeniería Biomédica la cual es impartida por la Universidad del Rosario y la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito. Sin embargo, existe una restricción en la normatividad y legislación que no permite reconocer de manera automática (como lo pretenden estos programas) un título otorgado por una universidad extranjera sin que este surta el proceso de convalidación ante el MEN.

·    Rotación médica en el exterior: lo pueden realizar los estudiantes de medicina en pregrado y posgrado. En el primer caso pueden realizarlo durante el periodo del internado, en el segundo caso durante la residencia por estancias cortas.

·  Cursos cortos: estas modalidades se realizan para hacer unos cursos cortos y están dirigidos a docentes, investigadores y estudiantes. En el país contamos con algunos ejemplos de estos cursos, como es el caso del Summer Academy de la Universidad de la Salle o la Escuela de Verano de la Universidad Tecnológica de Bolívar.

·   Representación Internacional de la IES en eventos académicos: especialmente para exponer el producto de una investigación, proyecto u otro desarrollo que se haya gestado dentro de la IES.

·    Investigación conjunta

· Trabajos en redes de conocimiento para intercambio de información

·    Plataformas conjuntas para la formación como MOOCs,

·   Redes universitarias para compartir buenas prácticas de gestión institucional

·    Entre otros

 ¿Cuánto cuesta participar en uno de estos programas?

Cada vez es más fácil participar en estos programas sin que los costos sean el principal limitante, pues hoy en día la gran mayoría de universidades han incluido en sus políticas institucionales lineamientos para incentivar y apoyar la internacionalización, asignando recursos para esta finalidad.

Un estudiante o docente que quiera participar en alguno de estos procesos, solo debe dirigirse a la Oficina de Relaciones Internacionales de su universidad e identificar que tipos de convenios tienen vigentes y que requerimientos deben cumplir para poder aplicar a ellos. Los requerimientos por lo general están vinculados al promedio en el caso de los estudiantes y en el caso de los docentes al desempeño y reconocimiento que tenga en su área de conocimiento.

El costo para el participante dependerá de la negociación a la que lleguen las universidades, es decir, no es igual para todos los acuerdos ni para todas las universidades. Normalmente en Colombia, las universidades logran acuerdos en los que no los estudiantes no deben incurrir en el pago doble de matrícula, sino solo cancela el valor semestral correspondiente a su universidad de origen. Incluso, es muy frecuente que las universidades para fomentar la movilidad hagan descuentos del 50% y hasta del 90% de la matrícula, y apoyen con los tiquetes aéreos. En todo caso, sigue siendo responsabilidad de quien se moviliza financiar los costos de manutención en el extranjero.

Algunas cifras sobre la internacionalización en el país

 A pesar de que este tema siguen evolucionando a pasos agigantados, es difícil tener cifras claras sobre las características e impacto de los procesos de internacionalización en el país. Fernando Jaramillo, Coordinador de Internacionalización de ASCUN, menciona que cuando la asociación empieza a estudiar un país con el propósito de alcanzar un acuerdo, les toca realizar un levantamiento de la información de manera casi manual, llamando a cada una de las universidades e indagando sobre las relaciones y acuerdos que tienen o han tenido con el país de interés. “Muchas veces nos llevamos sorpresas porque nos encontramos con acuerdos que ya han firmado IES de nuestra red que no teníamos en el radar”. A pesar de que las universidades tienen la responsabilidad de reportar los acuerdos una vez entran en vigencia al MEN, no se cuenta con ninguna herramienta que permita tener estadísticas y acceder esta información.

Las cifras más cercanas respecto al tema las presentó en un estudio del 2013 Colombia Challenge Your Knowledge – CCYK- [3], en el cual indica que tan sólo el 10% de los docentes ha realizado un estudio de postgrado en el exterior, siendo mayor el número de docentes de IES públicas que privadas.En términos de movilidad estudiantil tan solo el 0,73%de la población de pregrado y postgrado sale anualmente del país, y los estudiantes extranjeros que ingresan anualmente al país representan el 0,24% de la población estudiantil. El 29% de las IES ofrece programas de doble titulación, siendo Francia el país con mayor número de acuerdos, seguido por Estados Unidos y España. El 48% de las IES cuentan con políticas o directrices establecida para la internacionalización del currículo. Solo el 6% de las IES ofrecen programas a través de MOOC (Cursos masivos y abiertos online), el 15% los ofrecen a través de convenios con otras instituciones, y el restante no lo ofrece. Las asignaturas que se ofrecen en otro idioma se dan en un 74% en inglés, 9% en francés y un 4% en portugués.

Ahora bien, si se ha logrado que identificar que este tipo de procesos tiene un alto impacto en el desarrollo integral de los estudiantes que lo realizan. De acuerdo a Eurobarometer, los principales beneficios que se identifican en los estudiantes son una mejora en las habilidades en lenguas extranjeras, aumento de la conciencia de otras culturas, aumento en la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, aprendizaje de habilidades profesionales que no se habían adquirido con anterioridad, aumento en las oportunidades laborales y aumento en los conocimientos académicos. Estas competencias son cada vez más requeridas en el mundo laboral [4]

El tema se ha vuelto tan relevante en la educación, que para expertos como Brandenburg y Wit (2011) ¨El futuro de la educación superior es uno global, y es nuestro trabajo ayudar a preparar al mundo de la educación superior para esto.¨[5]. Por lo tanto, para que el país potencialice los esfuerzos se requiere avanzar por lo menos en los siguientes aspectos: medidas para que las universidades se centren más en la calidad de los acuerdos que alcanzan y no en la cantidad. Con la calidad me refiero, a que se logren pactar aportes para la investigación, que permita el contacto con docentes e investigadores que puedan brindar aportes sustanciales a la educación colombiana, con procesos de mejora en la gestión institucional y buenas prácticas que puedan ser adoptados en el país.

Así mismo, es necesario que se pueda medir no solo el impacto cualitativo, sino también el cuantitativo, y que este permita a estudiantes, como docentes, investigadores y familiares entender cuales son los aportes de este proceso a los individuos que lo realizan, tanto profesionalmente como en su desarrollo personal que los lleve a ser ciudadanos del mundo.

Finalmente, sería interesante que en Colombia y Latinoamérica se pensaran en redes de soporte para los participantes de estos procesos; las cuales cuenten con una estructura que permita incentivar la participación que hoy en día sigue siendo muy baja (menos del 1%); que durante la realización del programa ayude a adaptarse a la nueva cultura, pero que además invite a espacios como eventos, convenciones y talleres que permitan aprovechar los investigadores y docentes locales para lograr aprendizajes más allá del impartido en la universidad de acogida; y que al regresar al país guíen en la inserción a la vida laboral.

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[1] Ministerio de Educación Nacional (2009). Internacionalización de la educación superior. http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-196472.html

[2] La autonomía universitaria es el principio que sostiene que las universidades son independientes de cualquier autoridad política para decidir sobre sus esta estatutos y programas de estudio.

[3] Colombia Challenge Your Knowledge (20013). Estudio sobre la Internacionalización de la Educación Superior en Colombia y Modernización de Indicadores de Internacionalización del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES). Pag. 80-84

[4] Flash Eurobarometer 319b – The Gallup Organization (2011). Youth on the move. Pag 36-40

[5] Uwe Brandenburg and Hans de Wit (2011). The End of Internationalization. INTERNATIONAL HIGHER EDUCATION, Numero 62. Paginas 15-17.

Tomado de: http://www.universidad.edu.co/
Fotografía: http://www.gessmexico.com/

¿El buen negocio de los postgrados o la desconexión de las universidades con el mundo real?

universidad

Cada día se oye más que la gente cree que las universidades son un negocio. Quizá porque algunas cobran matrículas muy altas, porque construyen y construyen edificios y sedes, o tal vez porque se ve que nacen “universidades de garaje” continuamente, dejando ver que esto tiene que ser rentable.

La verdad es que sí son un negocio rentable, pero tampoco es la mejor forma de hacerse rico, porque por su estructura legal, no tienen utilidades ni dueños, y los excedentes se deben reinvertir en la institución, lo que genera que sigan construyendo sedes e invirtiendo en tecnología; mas obviamente desde las universidades se pueden generar recursos para sus directivos y fundadores, por medio de contratos y honorarios, como desafortunadamente muchas lo hacen, pasando del deber de educar, al enriquecimiento de unos pocos a costa de la esperanza de educación de otros.

Sin embargo, creo que hay un problema más de fondo en este tema, y es que los postgrados se han convertido en una importante fuente de ingresos y prestigio para estas instituciones, y han logrado capturar un mercado con mejor capacidad de pago y con la necesidad de tener títulos más avanzados para lograr mejores puestos y sueldos. Ese sí se convirtió en un buen negocio.

La estructura de costos de dictar un postgrado está en función del pago de profesores, y los ingresos en función de cuantos estudiantes reciben; así, si un curso tiene 20 alumnos, con un matrícula de unos 10 millones por semestre y con 5 materias en ese periodo, los ingresos de 200 millones cubren fácilmente el costo de 5 profesores, y deja importantes excedentes, que sirven para cubrir los costos administrativos y de infraestructura de las universidades.

Este negocio es tan bueno que casi no tiene deserción escolar, a diferencia del pregrado, porque los que estudian allí desean hacerlo y lo ven como una inversión, lo que reduce el riesgo financiero del negocio, al punto que esto potencializa la educación no formal, ejecutiva, de extensión, o diversas formas de llamar a diplomados y cursos que la gente hace para seguir capacitándose, y lograr tener un “cartón” de una mejor universidad donde hizo su pregrado, con la enorme ventaja que ni les hacen evaluaciones.

Lo curioso, es que este mundo de los diplomados es inclusive más certero y cercano a la realidad que las especializaciones, maestrías y doctorados, porque se focaliza en trasmitir técnicas ejecutables y no teoría general, permitiendo que el profesional (que ni siquiera tiene que serlo), adquiera nuevas destrezas efectivas para su negocio o vida profesional en el corto plazo, y pueda colgar en la pared un diploma de una de las mejores universidades del país.

¿Por qué pasa esto? Porque la academia en el mundo entero se desconectó del llamado “mundo real” y continúa afincando sus procesos educativos en la teoría, en las clases tradicionales, en ejercicios teóricos y alejándose cada vez más de la cotidianidad; afortunadamente algunas instituciones ya se dieron cuenta y han logrado salir de esta trampa, pero las reglas del mercado aún los amarran torpemente.

Hoy, una maestría en Colombia, es un postgrado que busca que el estudiante sea maestro y científico de la ciencia estudiada, y por eso se le piden ensayos, investigaciones y un trabajo de grado, con las mismas condiciones de publicación de un artículo indexable en una revista científica. Lo cual es bueno si esa persona va a ser académica o busca su doctorado, pero en el mercado, nadie se fija en la tesis del estudiante ni en su calidad de investigación y redacción de documentos científicos, sino en su capacidad de ejecución, creación, liderazgo y capacidad de cumplir metas, y tristemente esto se aprende hoy más en diplomados que en maestrías.

¿Por qué pasa esto? Porque tenemos una visión idealizada de los postgrados, y en vez de formar a las personas en ser maestros en las capacidades de la ciencia, los formamos para ser maestros en teoría y formación de conocimiento. Este error, nos lleva a perder dos o tres años de capacitación de los mejores profesionales en Colombia, para convertirlos en generadores de teoría y no de soluciones, lo cual nos les aporta competitividad, pero sí un cartón muy prestigioso que les permitirá dictar clase en alguna universidad en el futuro, pero que cuando llegan a las empresas que los financiaron, lo que aprendieron es tan teórico que no logran aplicarlo fácilmente.

Así, los diplomados y programas de extensión, son como los cursos del SENA: cortos, prácticos, contundentes y ejecutables; y las especializaciones y maestrías, se volvieron escuelas teóricas y científicas alejadas de la práctica; claro que hay excepciones, y en los currículos de algunas universidades se advierte que es una maestría teórica o práctica y eso hace que el estudiante tome la mejor decisión posible, pero aún el discurso científico supera al práctico.

Europa solucionó esto hace mucho, con maestrías que se hacen en un año, enfocadas a temas completamente prácticos y sin trabajo de grado, mientras en Estados Unidos se pueden encontrar las dos escuelas; lo que nos lleva a un reto final enorme para las universidades colombianas, porque se puede hacer una maestría en línea en Europa, que confiere el título de maestro y la mayoría de las empresas lo aceptan como tal, pero no el Estado y las universidades, porque muchas de estas escuelas no están reconocidas por el Ministerio de Educación y legalizar el título es un problema.

Esto causa un problema marginal en el mercado de postgrados, porque la gran mayoría de los estudiantes no quieren ser profesores ni investigadores, o licitantes ante el Gobierno, sino ser empleados de grandes empresas, que reconocen más un título de maestría semipresencial en España, que una maestría en Colombia. Lo que se suma a que el profesional, queda con un título extranjero (que es mucho más prestigioso, así no lo sea), y viajan, conocen otro país y gente de diversas regiones del mundo, generando una propuesta de valor muy difícil de igualar con clases magistrales en las universidades tradicionales colombiana.

Esto está haciendo que el negocio de la educación superior cambie mucho en Colombia, y que el mundo de los diplomados no solo sea más rentable sino más efectivo para las empresas, pero como se le pide al profesional que tenga un postgrado formal, este lo busca en el extranjero y en una sola inversión aprende, conoce el mundo, se relaciona y se capacita mejor. Lo que hace pensar que ese famoso negocio de las universidades en Colombia se esté deteriorando, por haber perdido el rumbo y haberse vuelto más teórico que práctico.

Al final, la pregunta de una empresa no es “usted qué estudio”, sino “usted qué sabe hacer”…

Tomado de: Colombiador Camilo Herrera
Fotografía: http://radio.uchile.cl/

Bum editorial universitario

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Foto: www.ahoraeducacion.com

Por muchos años fue tópico asegurar que las publicaciones de las Universidades eran ladrilludas, desactualizadas, con demasiada información, escritas con lenguaje críptico, acartonado, sin ninguna creatividad en la edición y, con el único fin, de convencer o descrestar al pequeño grupo de colegas docentes de las facultades de las que salían.

Con el correr de los tiempos, las más importantes universidades del país han dispuesto de recursos humanos y económicos para fortalecer sus centros editoriales. Ahora esos fondos editoriales son manejados por reconocidos editores que cuidan con esmero esas publicaciones, fruto del trabajo de docentes e investigadores que, en muchas oportunidades, le han dedicado a un tema media vida. Trabajo que se ha visto recompensado con libros importantes que han llegado a los estantes de las grandes librerías, comentados por especialistas que los han vuelto de lectura obligada para todo público.

En un reciente artículo en la Revista Arcadia, el mordaz, incisivo y, casi siempre, acertado Nicolás Morales, director editorial de la Javeriana, señaló 10 títulos como bestsellers del momento, todos los cuales provenían de la academia, no sin antes advertir de algunas precisiones metodológicas para lanzar esta afirmación.

Afirmación sobre la que vale la pena reflexionar. Libros con ediciones de, si acaso, un millar de ejemplares bestsellers, como señala el director de la Editorial Independiente Icono, con años de experiencia en el mercado editorial, Gustavo Mauricio García, es exagerado. En lo que está de acuerdo es que muchos de ellos son muy buenos y han logrado acceder al circuito comercial y vender, lo que parecía imposible hace algunos años.

Para el escritor Julio Paredes, editor de muchos años tanto en el sector público como el privado, en la actualidad director del Fondo de Publicaciones de Los Andes, uno de los errores de las universidades es hacer modestas y hasta paupérrimas ediciones, tratando de no quedarse con un inventario excesivo, ya que las directivas consideran que esos textos son producto de bajo consumo, para ponerlo en términos mercantiles, y no arriesgan. Algunos de los títulos que destacó Morales sobrepasan ediciones del millar de ejemplares, pero tal vez ninguno llegue siquiera a 5 mil.

Paredes afirma que: “las editoriales comerciales, casi todas, no apuestan por publicaciones académicas y menos los medios, donde reseñas de textos universitarios solo se consiguen de vez en cuando y solo hasta el momento en que esos textos se han convertido en referencias que sobrepasan el ámbito universitario. Esos pocos casos hacen que algunos títulos se agoten y es ahí cuando se procede a una reimpresión, la que sigue siendo poco ambiciosa, otra vez 300 o 400 ejemplares por mucho”.

Rocío Londoño, autora de una biografía de Juan de la Cruz Varela y del análisis sociopolítico e histórico de la región del Sumapaz, catalogada por Nicolás Morales como “…uno de los libros más completos, bellos y rigurosos de nuestra historia reciente”, dice: “el trabajo del Fondo Editorial de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de mi libro fue muy cuidadoso, a pesar de lo dispendioso que era editar y corregir un texto de 600 páginas. Todo fue hecho con calidad superior”. Para ella, el lunar editorial está en divulgación y distribución. “Hicieron un lanzamiento en la feria del Libro junto con otras 10 publicaciones. El libro ha tenido una segunda reedición (800 ejemplares) y se ha defendido por sí solo por la coyuntura política y la cantidad de alumnos que he tenido, después de 36 años como docente, que creo que han sido mis mejores lectores. Para miembros de la comunidad de la Nacional se tiene un descuento de 40% que es muy buen atractivo para un libro que cuesta $ 60 mil”.

Esteban Giraldo, cineasta, editor del libro de Londoño, trabajó después en Planeta y ahora volvió al cine; señala que la diferencia entre editoriales comerciales y académicas es grande porque en la Universidad para editar un texto solo se tiene en cuenta relevancia y calidad de la obra. En el caso de la biografía del líder agrario no había la menor duda de que contaba con méritos de sobra. En editoriales privadas las consideraciones son otras. “Prima el factor comercial: que la inversión se prevea rentable, que la persona que lo escribe sea muy conocida y que el tema esté de moda”. En la Nacional, Giraldo editó otros libros exitosos como ‘Perfiles del Mal en la Historia de Colombia’, de la filósofa Ángela Uribe.

Dentro de los 10 títulos escogidos por Morales están también ‘Corrupción, metáfora de ambición y deseo’ del historiador Hermes Tovar, del fondo editorial Los Andes, que ya va para cuarta reimpresión y ha tenido elogiosos comentarios en medios masivos; ‘Ferrocarriles y tranvías en Antioquia’ de Juan Santiago Correa del Colegio de Estudios Superiores de Administración CESA; ‘La hybris del punto cero’, de Santiago Castro Gómez, del Fondo Editorial de la Javeriana, que Morales identifica como que “puede ser de los libros académicos más leídos de un autor colombiano” y ‘Poder y Violencia en Colombia’ del Padre Fernán González, con varias reseñas a su favor, múltiples entrevistas a su autor, editado por el Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, en coedición con el Observatorio para el desarrollo, la convivencia y el fortalecimiento institucional, Colciencias y el Programa por la Paz.

Añadiría, por mi cuenta, el libro ‘Jirafa ardiendo’ de Manuel Guzmán Hennessey, del fondo editorial de la Universidad del Rosario, sobre el cambio climático 2020-2050, que va para segunda reimpresión. Y ‘Cali, ciudad abierta’ de Katia González, coedición de Mincultura y Los Andes. Ambos muy amenos y fundamentales cada uno en su campo.

Para Paredes es un hecho que las publicaciones universitarias dejaron de ser inviables. Cada vez se hacen más coediciones con otras universidades o con instituciones públicas y privadas, como sucede con libros que ya tienen listos y que presentarán en la Feria o con convenios que se gestiona con universidades extranjeras para que circulen en el exterior sin ser pirateados como ocurre con la mayoría de estas publicaciones de las que se hacen fotocopias para estudiantes que no pueden comprarlas.

El Fondo editorial de la Nacional sigue siendo el decano en publicaciones, pero ya le disputan ese liderazgo además de Los Andes, las universidades de Antioquia, Eafit, el Externado, El Rosario y otras que se han dado cuenta que editar el trabajo de sus docentes es una apuesta ganadora que puede llegar a ser catalogada de bestseller criollo.

Tomado de: Myriam Bautista, ElTiempo.com