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Revisión por pares: ¿Qué es y para qué sirve? Segunda Parte

peerreview2

PROCESO DE REVISIÓN POR PARES

Al hablar del proceso de revisión por pares debemos dividirlo o fragmentarlo en cinco aspectos muy importantes:

  1. Definición
  2. Formas
  3. Criterios de elección del revisor
  4. Base del procedimiento de revisión por pares
  5. Normas básicas de redacción

Definición

La revisión por pares es una herramienta usada en la valoración crítica de los manuscritos enviados a las revistas por parte de los expertos, que no forman parte del personal editorial, con el fin de medir su calidad, factibilidad y rigurosidad científica. Hace parte de la valoración crítica, independiente, no prejuiciada de todo trabajo académico, incluyendo el proceso científico (10, 11, 13, 14, 15). Por tanto, puede considerarse como una extensión importante del mismo. Aunque su valor real ha sido poco estudiado, y es ampliamente debatido, la revisión por pares ayuda a los editores a decidir cuáles manuscritos pueden ser convenientes para sus revistas, y a su vez respalda a los autores y editores en sus esfuerzos por mejorar la calidad de la comunicación. Una revista que realiza o es sometida al proceso de revisión por pares envía la mayoría de sus artículos de investigación a revisión externa. El número y tipo de manuscritos enviados para revisión, el número de revisores, los procedimientos de revisión, y el uso de las opiniones de los revisores pueden variar. Sin embargo, para demostrar la transparencia del proceso, cada revista debe revelar públicamente sus políticas en las instrucciones para los autores (1,2,3,11,13,15,16,17,18,19,20,21).

En la revisión por pares o peer review se hace un tipo de test o evaluación a los artículos, por expertos, árbitros externos o ajenos al grupo editorial de la revista que solicita la revisión, para publicar el escrito y además proponer al autor ciertas correcciones que ellos “consideren” que deberían estar en dicho proceso; se busca con esto dar a los escritores la oportunidad de mejorar los artículos, planteándoles algunas críticas o señalándoles algunos errores a sus artículos (1,2,3,11,19,22,23).

Toda revisión por pares debe constar de un grupo: editores, autores y revisores. Los árbitros o revisores son los encargados de hacer la evaluación del manuscrito, y deben ser capaces de emitir sugerencias y recomendaciones explícitas sobre cómo mejorar, además de animar al autor para continuar en el proceso (11,15,19,24).

Forma

La revisión por pares se puede realizar de tres formas: simple-ciega, doble ciega y abierta (11,25) (Figura 1).

En la revisión de par simple-ciego (SBPR), el revisor conoce la identidad del autor pero el autor no conoce la del revisor; es la práctica actualmente aceptada. Porque SBPR puede ser vulnerable al nepotismo, sus fundamentos éticos han venido bajo crítica. La eliminación del sesgo se evita, perfeccionando la revisión por par y la revisión de par doble ciego. (11,12,25,26,)

La revisión por pares abierta revela las identidades de ambos, autores y revisores, y los autores tienen la capacidad de identificar los comentarios de los revisores (11,12,26,27).

fig1

En la revisión por par doble ciego (DBPR), tanto los revisores como los autores son anónimos; representan una alternativa atractiva (26,28,29). Actualmente es la más importante, debido a que elimina de los artículos cualquier pista o señal que ayude a identificar a los autores o revisores (11). Con este enfoque se busca preservar el anonimato, asegurando así que la revisión se haga de forma justa. Sin embargo, en un área pequeña es difícil ocultar la identidad de un autor, particularmente si el autor se empeña en darse a conocer, mediante auto-citas en trabajos previos (11). Varios estudios han sugerido que los artículos DBPR publicados, fueron citados más que los artículos publicados en las revistas del no- DBPR (26,29,30).

Criterios para ser revisor

El individuo que ocupe dicho cargo debe ser escogido por su experiencia y conocimientos sobre el tema al que se refiere el artículo que va a evaluar, con el ánimo de que su concepto logre sus verdaderos propósitos de un buen juicio y alta calidad para la publicación de lo escrito (10,11,15,24,). Debe cumplir entre otros los siguientes requisitos que también se encuentran en la Tabla 2. (31)

  1. Excelente conocimiento del tema. Una persona del campo científico que posea conocimiento del tema del artículo que va a revisar, y que se encuentre en las mejores condiciones para evaluar su pertinencia, la solidez de los conceptos, la generación de innovaciones en ese campo, la importancia de publicarlo prontamente y la prioridad que indica su difusión para la comunidad científica. Tiene una posibilidad de sesgo y es la pérdida del anonimato, debido a la fácil identificación y reconocimiento de las personas que se desenvuelven en este círculo (10,11,21,23,31).
  2. Imparcialidad. Un buen revisor debe ser capaz de evaluar objetivamente el artículo que se le ha pedido analizar. No debe dejarse seducir por los conceptos que más le gusten, ni rechazar aquellos con los cuales está en desacuerdo. Ni tampoco debe dejarse tentar por intereses personales, ya sean económicos, sociales o de otra índole sobre el tema del cual esté revisando. Debe leer el artículo con ánimo de crítica muy constructiva y señalar, con base en su experiencia y sus criterios, aquellos puntos débiles que considera merecedores de modificación (15,31).
  3. Academicidad. El buen revisor se debe colocar ante el artículo en la misma forma que quisiera que le revisaran sus trabajos. Ha de ser justo, ecuánime, imparcial, rápido, confidencial. Debe sugerir referencias importantes que en su concepto faltan en el artículo, así como comentar las fallas metodológicas que sesgan o invalidan los resultados que se encontraron. Debe ayudar a los editores en esa difícil tarea de seleccionar los mejores artículos que van en favor de una mejor calidad de la revista (21,23,31).
  4. Ser innovador. Es decir, estar atento a lo nuevo. Tener olfato para descubrir aquellos aportes que implican generación de ideas y conceptos diferentes de lo tradicional, pero con una buena base técnica y con solidez en sus razonamientos (19,31).
  5. Responsabilidad. Uno de los grandes problemas en el proceso de publicación es el retardo con que los revisores responden a esta solicitud (23,31). El buen revisor debe contestar inmediatamente o negarse a realizar su tarea, si carece del tiempo necesario en un corto plazo (por lo general las revistas solicitan una respuesta entre 2-4 semanas). Asimismo, el revisor se debe declarar impedido para dar su opinión, con toda honestidad, ya sea porque conoce muy bien el trabajo y ha participado aunque sea tangencialmente en él («no se puede ser juez y revisor»), o porque no está de acuerdo previamente con el trabajo por alguna razón profesional o personal (21,31).

En resumen, la selección y reclutamiento de árbitros es un arte político, puesto que generalmente los jueces no reciben remuneración, toman tiempo de sus actividades principales, tales como sus propios trabajos de investigación. Una ventaja para convencer a los árbitros potenciales es recordarles que ellos mismos son también autores y a la vez lectores, que saben que el sistema de publicaciones requiere que los expertos donen parte su tiempo. Los requisitos que deben cumplir se han pautado con el fin de poder desempeñar su rol de la mejor forma posible (15,24,32).

tabla2

Bases del procedimiento El proceso inicia con la presentación del artículo por parte del autor al grupo de la editorial, sea consejo o comité de una revista, el cual revisa y constata si el artículo cumple con los requisitos básicos de la revista, tales como: estilo, requisitos de editores, claridad y mensajes importantes (32). Luego de la primera revisión, se define ya sea por 1, 2 ó 3 autores o editores de un pool de voluntarios si el artículo pasa o no a ser revisado y así se inicia todo el proceso (12,23,32,33). En segundo lugar, se procede a la elección de los árbitros, según los criterios ya comentados(ver Figura 2). Luego de la selección de dos o tres examinadores, que es llevado a cabo por el editor o consejo editorial, se le entrega al juez el manuscrito que se va a revisar, buscando así comunicarle al editor sugerencias acerca de cómo mejorar el escrito y éste, a su vez, reúne las críticas de todos los jueces implicados en la revisión, para poder decidir si el artículo es publicable o no (12,19,32,33). Cuando el artículo es catalogado como excelente o recibe puntos muy buenos a favor, e igualmente muy malos o en contra, se podría considerar un “empate” y entonces el editor puede tomar 3 caminos, a saber:

fig2

Los comentarios son comunicados al autor, quien puede explicarle al editor la razón de las críticas hechas por los examinadores.

Consultar con los miembros del comité científico y de redacción de la revista.

Por último, se le comentan las críticas hechas al autor para que éste opte por realizar las correcciones sugeridas y así poder publicar su artículo (34).

Todo este proceso se lleva de la misma forma, conociéndose o no la identidad de los jueces. Aunque generalmente se basa en un proceso doble ciego.

Gracias a esto, en un estudio de dos revisiones sistemáticas, que buscaban evaluar la calidad de la revisión por pares, se encontró que los criterios usados en la búsqueda y evaluación de estos procesos en 18 estudios midieron la calidad de los informes de críticos bajo diferentes condiciones, de los cuales 3 de estos incluyeron valoración o investigación de los editores con respecto a artículos anteriormente publicados, pero los aspectos que la mayoría evaluaba eran aquellos relacionados con la metodología del estudio, incluyendo importancia, originalidad y presentación, además de calidad de la metodología, introducción, resultados y discusión, junto con las medidas subjetivas de relevancia del artículo, como legibilidad y calidad global (4); pocos estudios se encargaron de medir el número de errores encontrados en la revisión.

Normas básicas de redacción

Cuando preparamos un artículo que va a ser publicado debemos tener en cuenta que no trabajamos solos y que será leído por personas que laboran en nuestra misma área de investigación. Para escribir una artículo científico el autor debe conocer y poner en práctica los principios básicos de la escritura científica (35).

Precisión: Se deben usar palabras que expresen de forma exacta, sin dejar dudas, el significado de los hallazgos, evitándose términos ambiguos o inentendibles.

Claridad: Se refiere a que el texto sea leído y comprendido inmediatamente; para esto se deben utilizar términos claros y sencillos, siguiendo un orden lógico y coherente (36,37).

Brevedad: Solo debe incluir la información pertinente al contenido y con el menor número de palabras (37,38).

Tomado de: Revista Científica Salud Uninorte, Vol 24, No 2
Imagen: Dibujo20101103 Illustration by DavidParkins
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