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El sector financiero nacional y la crisis empresarial colombiana – pandemia económica

En estos momentos de crisis el sector financiero pareciera no solo insolidario si no sacarles verdadero partido frente a sus clientes quienes paradójicamente le han nutrido durante décadas.  A esta conclusión se arriba después de analizar los decretos y los anuncios que el gobierno nacional y el sector bancario han expedido en las últimas horas.

Ejemplo de lo anterior lo constituyen anuncios que resultan ser no más que un pitorreo frente a los problemas estructurales que esta crisis demanda.

Bancos como el de Bogotá, Occidente, Popular y AV Villas han generado medidas dirigidas a mitigar los impactos de la crisis sobre aquellos créditos y agentes que evidentemente menor impacto tienen sobre sus ingresos (los de los bancos) y sobre la economía del País, tales como los de consumo, vivienda y microcréditos (tarjetas de crédito) cuyos beneficiarios son personas naturales.  A estos se han sumado entidades como Davivienda, Itaú, el Banco Agrario y el Baco Caja Social, entre otros.

Medidas que van desde periodos de gracia, prórrogas o aumento de plazos, unificación y reestructuración de los créditos, hasta retiros y consultas sin costo y períodos de gracia en las compras realizadas con tarjetas de crédito. En ultimas pague después de la pandemia, pero pague.  Ah sin salir de casa.

La pregunta que surge es ¿qué pasa con los agentes económicos, las empresas, que por naturaleza antonomasia y mandato constitucional están llamados a ser las locomotoras (parodiando la marca del actual gobierno) de la economía nacional? 

Corporaciones que son la fuente generadora de riqueza y empleo, este último, consagrado a nivel de estandarte del Estado Social de Derecho (artículo 1 C.N). Trabajo que precisamente el 90% de los colombianos ve en vilo en la actual coyuntura.     

La respuesta pareciera estar aún más en ciernes. Basta con revisar las medidas que los agentes financieros locales brindan a esta demanda social, las cuales, van desde líneas especiales de crédito para que las empresas cumplan sus obligaciones de nómina “con tasas preferenciales”, ah con una condición, siempre que la misma (su nómina) esté vinculada o decida vincularse a la respectiva entidad financiera. Me recuerda los call center ofreciéndome tarjetas de crédito con cupos extraordinariamente tentadores.  Los expertos dirían benchmarking.

Otros, ofertan (Ah porque estamos en una economía de mercado),  paquetes transaccionales mensuales (latu sensu: endéudese que después paga, ah con intereses),  aumentó de los montos máximos para realizar transacciones a través de los canales virtuales (hasta donde recuerdo es un derecho), el no cobro de comisiones por transferencias desde cuentas a otros bancos (ibidem), extensos periodos de gracia de 30, 60 y hasta 90 días (A manera de píldora la Banca Suiza concede plazos de gracia de hasta 2 años en créditos y leasing corporativos en el devenir normal su actividad a tasas que no superan el 6 % efectivo anual).

Baste con recordar medidas de real estructura en momento de crisis análogas por gobiernos no tan lejanos, en este momento, donde las fronteras, como se ha demostrado con la pandemia, no existen.

La crisis Global de 2008 se desató debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en el año 2006, que provocó en octubre de 2007 la llamada crisis de las hipotecas subprime, contagiando el sistema financiero estadounidense, y después el internacional, generando una profunda crisis de liquidez, y causando, indirectamente, otros fenómenos económicos (crisis alimentaria global, diferentes derrumbes bursátiles: crisis bursátiles de enero y octubre de 2008) y, en conjunto, una crisis económica a escala internacional.

Frente a ese escenario las soluciones fueron diversas, en esencia, la inyección de liquidez desde los bancos centrales, la renegociación de las tasas de interés y la intervención y la nacionalización de algunos bancos fueron parte de la solución.  

Señores, seriedad demanda este paso de la humanidad. Tan seria es la muerte de más de 9.000 seres humanos que hasta este minuto lleva la pandemia como las exequias de miles de corporaciones que podrían fallecer y por arrastre los empleos que generan. La razonabilidad y aquiescencia con el mandato de un orden social justo es lo que demanda este momento de la historia del País.

Que no pequemos de amnesia el sistema financiero desde siempre sustenta su razón de ser en el apalancamiento de la economía. Si la economía fallece el sistema, por causa y efecto, corre su misma suerte o por defecto debe pasar a manos de quien tengan la sensibilidad que demanda su misión.   Aquí es como en la pirinola “Todos ponen”.   ¡A ponerse la camiseta señores!

Luis Enrique Buitrago Garzón

Gerente General Buitrago & Asociados Abogados Asesores SAS

Tomado de: Buitrago y Asociados Abogados

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